Tragedia Migratoria: Cadáveres hallados en Delta Amacuro confirman ruta desconocida

El pasado 28 de mayo de 2025, pescadores venezolanos descubrieron una embarcación a la deriva con 14 cadáveres en avanzado estado de descomposición a 180 millas náuticas de Punta Barima, Delta Amacuro. Los cuerpos, vestidos con impermeables y rodeados de salvavidas, no sugerían un naufragio común, sino una posible travesía transatlántica.

Las autoridades venezolanas, incluyendo el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la Armada Bolivariana, recuperaron los cuerpos y los trasladaron a la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) de Ciudad Guayana para su identificación y determinar las causas de muerte. Un detalle crucial fue la ausencia de motor en la embarcación, lo que indica que pudo haber sido impulsada a remo, complicando la navegación en condiciones adversas.

Identidades y Origen de la Travesía

El hallazgo tomó una dimensión internacional al encontrarse documentos y dinero de Malí, un país de África Occidental. Esto reveló que los fallecidos podrían formar parte de un flujo migratorio poco documentado y extremadamente peligroso, de personas que huyen de la inestabilidad política, la violencia y la pobreza en África Occidental. Su objetivo, aparentemente, era alcanzar las costas americanas en busca de mejores oportunidades.

Las heridas de bala en algunos medios se sugiere que pudieron haber sido víctimas de piratería, una hipótesis inquietante dada la alta incidencia de este crimen en las costas venezolanas, donde los ataques para robar motores de embarcaciones son comunes.

Los riesgos de una migración desesperada

Este trágico descubrimiento no es un hecho aislado. Casos similares se han registrado en el Caribe: en enero de este año, 19 cadáveres de migrantes de África Occidental fueron hallados en las islas San Cristóbal y Nieves, y en mayo, otros 11 cuerpos con pasaportes malienses se encontraron en San Vicente y las Granadinas.

Una ruta de ultramar desde África Occidental hacia el Caribe es extremadamente peligrosa debido a la duración del viaje, precariedad y sobrecarga de las embarcaciones, condiciones climáticas impredecibles y falta de experiencia en navegación oceánica. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) documentó que 2024 fue el año más mortífero para los migrantes a nivel mundial, con 8.938 muertes, de las cuales 341 ocurrieron en el Caribe.

Una crisis sin respuestas

Estas 14 víctimas son un reflejo de una crisis humanitaria global que impulsa a millones a emprender travesías cada vez más peligrosas. La situación en decenas de países, con conflictos armados, inestabilidad política y deterioro económico, acorrala a millones y el endurecimiento de las políticas migratorias europeas las obliga a buscar nuevas y peligrosas rutas.

La Cruz Roja alerta sobre el profundo impacto en la salud física y mental de los migrantes que viajan por rutas peligrosas. La OIM enfatiza la necesidad urgente de rutas seguras y regulares como la única solución sostenible a la crisis de muertes de migrantes. Este incidente subraya la necesidad de una respuesta internacional coordinada para abordar las causas fundamentales de la migración forzada y garantizar vías seguras y legales para quienes buscan protección. La pérdida de estas vidas en el «limbo marítimo» exige una respuesta humanitaria que aborde tanto las causas como las consecuencias de la migración forzada.

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