Imprudencia y exceso de velocidad golpean principalmente a motorizados, peatones y jóvenes en las carreteras venezolanas la primera mitad del año
El primer semestre de 2025 ha dejado una huella devastadora en las vías venezolanas, las cifras de accidentes de tránsito son alarmantes.
Según los informes consolidados del Observatorio de Seguridad Vial (OSV), entre enero y junio del presente año se registraron al menos 1.838 accidentes de tránsito, con un saldo alarmante de 702 personas fallecidas y al menos 2.423 lesionados.
Estos datos, que según el OSV constituirían un subregistro, dejan en evidencia la tragedia constante que afecta a miles de personas mensualmente, solo en eventos de los que se tiene registro.
Vale destacar que el «subregistro» se origina en el hecho de que no se hace pública la información oficial sobre la siniestralidad vial, sin embargo debemos destacar que el esfuerzo constituye una aproximación que permite el análisis de esta problemática.
La tendencia que se mantiene a lo largo del tiempo deja en evidencia la crisis de seguridad vial que, lejos de amainar, tiene patrones definidos que pueden ser prevenibles por parte de las autoridades.
Motociclistas: Las víctimas habituales mes tras mes
La victimología de los accidentes en Venezuela durante este semestre es contundente: los motociclistas son, de lejos, los actores viales más afectados. Mes a mes, las estadísticas del OSV muestran que entre el 42% y el 57% de los fallecidos son motorizados, sumando cientos de vidas perdidas en los primeros seis meses del año. Este patrón constante subraya una problemática estructural que combina imprudencia, falta de pericia y la vulnerabilidad inherente de este medio de transporte.
“El exceso de velocidad se mantuvo como el principal indicador, representando consistentemente más del 50% de las causas reportadas, 65,85% en enero, 68,52% en febrero, 66,36% en marzo, 69,15% en abril, 53.14% en mayo y 60,90% en junio”
Informes del OSV primer semestre 2025
Pero además de los motociclistas, los peatones y los ocupantes de vehículos, o pasajeros, también tienen un papel prominentemente entre las víctimas, evidenciando que el riesgo se extiende a todos los usuarios de la vía.
En cuanto al género, los hombres representan la abrumadora mayoría de los fallecidos, una cifra que gira en torno al 80%, mientras que las edades más afectadas se concentran en dos grupos críticos: jóvenes de entre 20 y 30 años, quienes suelen ser el motor económico de sus familias, y adultos mayores de 60 años, quienes, por su menor agilidad y percepción del riesgo, son particularmente susceptibles.
Exceso, impericia y horarios de riesgo, patrones habituales
El análisis semestral de los accidentes también revela características preocupantes que se repiten con consistencia: Por una parte encontramos al exceso de velocidad e impericia: que son lo que se ha denominado como los «factores madre» de la siniestralidad.
Los informes reiteran que la alta velocidad, combinada con la falta de habilidad o la ejecución de maniobras imprudentes, son los principales detonantes de la mayoría de los eventos viales. Esto se observa tanto en colisiones frontales y por impacto, como en derrapes y vuelcos.
Colisiones y derrapes: Las colisiones y choques simples son la forma más frecuente de accidente, seguidas de cerca por los derrapes, especialmente vinculados a motocicletas. Los atropellos también representan una causa significativa de fatalidades, particularmente en entornos urbanos.
Horarios y días críticos: Los fines de semana (viernes a domingo) concentran la mayor cantidad de siniestros. La mayoría de los accidentes fatales ocurren durante las horas de la noche y la madrugada, periodos donde la visibilidad disminuye y la capacidad de reacción puede verse mermada, además de la prevalencia de la imprudencia bajo los efectos del alcohol u otras sustancias.
“El factor humano fue la causa predominante en la mayoría de los siniestros a lo largo de todo el semestre”
Informes del OSV primer semestre 2025
Vías de alto riesgo: Las autopistas y avenidas, tanto urbanas como interurbanas, son los escenarios donde se registra la mayor cantidad de accidentes, dada la alta velocidad permitida y el volumen de tráfico.
La raíz de la tragedia
La recurrencia de patrones a lo largo del semestre sugiere que los accidentes de tránsito en nuestro país no son eventos aislados, sino el síntoma de problemas sistémicos que pueden ser atendidos con medidas, tanto de las autoridades como por parte de la ciudadanía.
La imprudencia generalizada de los conductores, la falta de cumplimiento de las normativas de tránsito y la ausencia de una educación vial efectiva son factores humanos clave. A esto se suma la posibilidad de factores vehiculares, como el mantenimiento deficiente de vehículos y la infraestructura vial, que si bien no son causas primarias en los reportes del OSV, pueden contribuir a agravar las consecuencias de un incidente.
Que los motorizados se mantengan mes tras mes como las principales víctimas indica que hay una necesidad urgente de políticas específicas para este sector, incluyendo la supervisión del uso de equipos de seguridad y el respeto a las normas viales. En esencia, la crisis vial es un reflejo de una cultura de riesgo y una debilidad en la aplicación y educación en materia de seguridad vial.
Los informes del OSV constituyen una alerta roja sobre la situación vial en Venezuela. Las estadísticas confirman que la imprudencia humana y el exceso de velocidad son los principales verdugos en las carreteras, con los motociclistas como el grupo poblacional más vulnerable.
El Observatorio de Seguridad Vial reiteró su llamado urgente: la implementación de programas de educación vial «reiterativos y constantes» que involucren activamente a todos los sectores de la sociedad. Solo a través de una conciencia colectiva y un compromiso firme con la seguridad vial se podrá comenzar a revertir esta alarmante tendencia y salvar vidas en las vías venezolanas.

