Joseph Kallinger y su hijo Michael tras ser detenidos (Foto cortesía)

Sombras del Mal: El asesino en serie y su hijo

Víctima del maltrato durante su infancia y con problemas mentales, un hombre sembró el terror junto a su hijo de 12 años

Joseph Kallinger, conocido como «The Shoemaker» (“El Zapatero”), o como “El Visionario”, fue un infame asesino en serie que dejó una marca indeleble en la historia criminal de Estados Unidos durante la década de 1970. 

Nacido como Joseph Lee Brenner III el 11 de diciembre de 1935, Kallinger se convirtió en un símbolo de la locura y la violencia, llevando a cabo una serie de crímenes horrendos que involucraron a su propio hijo.

Kallinger tuvo una infancia marcada por el trauma y el abuso. Fue adoptado a la edad de cuatro años por una pareja que lo sometió a un entorno familiar violento. Desde joven, Kallinger mostró signos de problemas mentales, que más tarde serían diagnosticados como esquizofrenia. 

Desde joven, experimentó una serie de traumas que afectaron su salud mental. Fue diagnosticado con un trastorno psicopatológico y su coeficiente intelectual fue medido en 82, lo que indica un nivel de funcionamiento por debajo del promedio. Estos factores, combinados con su historia de abuso, contribuyeron a su eventual deslizamiento hacia la violencia extrema

A lo largo de su vida, se le conoció por su comportamiento errático y su creencia de que estaba en una misión divina, siguiendo órdenes de una cabeza imaginaria a la que llamaba «Charlie».

Entre noviembre de 1974 y enero de 1975, Kallinger, junto a Michael, su hijo de 12 años, emprendió una ola de crímenes que abarcó varios estados, incluyendo Pennsylvania, Nueva Jersey y Maryland. 

Se hacían pasar por vendedores ambulantes de zapatos, oficio que había desempeñado Kallinger a lo largo de su vida, para entrar en las casas de sus víctimas, donde dominaban y maniataban a los presentes, los robaban, asaltaban y abusaban sexualmente de ellos. 

Durante esta ola de crímenes, Kallinger asesinó a tres personas, incluyendo a otro de sus hijos, Joey, a quien había asegurado con una póliza de vida.

Kallinger y su hijo Michael fueron arrestados en enero de 1975. Durante su juicio, Kallinger alegó locura, pero fue declarado culpable de múltiples cargos, incluyendo asesinato y robo. Su comportamiento en la corte fue errático, lo que llevó al jurado a cuestionar su estado mental. Sin embargo, fue encontrado culpable y condenado a cadena perpetua.

Joseph Kallinger es recordado no solo por sus crímenes atroces, sino también por la complejidad de su psique. Su historia es un recordatorio escalofriante de cómo el abuso, la locura y la falta de atención psiquiátrica pueden entrelazarse, llevando a actos de violencia inimaginables. 

A pesar de que su número de víctimas no es tan alto como el de otros asesinos en serie, la naturaleza de sus crímenes y la implicación de sus hijos en estos actos, uno como cómplice y otro como víctima, lo convierten en una figura perturbadora en la historia criminal.

Kallinger murió mientras cumplía condena de cadena perpetua en el State Correctional Institution – Cresson, en Pennsylvania, se entiende que su deceso se debió a causas naturales relacionadas con su edad y las condiciones propias de la vida en prisión.

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