Las presiones económicas y la inestabilidad política han agravado la salud mental de los venezolanos (Imagen generada por inteligencia artificial)

Más allá de las cifras: El suicidio en Venezuela, un reflejo de la crisis 

Precariedad, presión económica y violencia de género son algunos de los factores que impulsan el aumento del suicidio en el país

Venezuela enfrenta una grave crisis de salud mental, y lo peor es que a pesar de las advertencias de los especialistas, no hay respuestas efectivas ante un mal que se extiende como una sombra de muerte por todo el país.

Esta crisis queda evidenciada por al menos 1.962 muertes por suicidio ocurridas durante el año 2024, de acuerdo a datos recopilados por el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Aun cuando esta cifra es un descenso general en comparación con el año anterior, el informe del OVV revela que la depresión y la desesperanza siguen cobrando vidas. 

La cifra de 1.962 muertes por suicidio en 2024, representa una reducción de 15,7% respecto a 2023. Esta muy notable caída en cinco años de seguimiento de la violencia autoinflingida por parte del OVV parece estar relacionada con las expectativas de cambio político-institucional que comenzaron a percibirse a mediados de 2023, infundiendo un sentimiento de esperanza en la población, explica el observatorio tras analizar las cifras.

Sin embargo, en octubre de 2024 se produjo un repunte en las cifras, y casualmente coincidieron con la reactivación de los «tiempos difíciles en el orden político y social que se vivieron en el país” tras las elecciones presidenciales, lo que subraya la vulnerabilidad de los venezolanos ante la inestabilidad.

Lo que puede verificarse al analizar las cifras en los años más álgidos de inestabilidad política y durante la pandemia del Covid-19, cuando se presentaron picos importantes en las cifras de suicidios.

Un país que no ha terminado de superar una crisis para entrar en otra, termina con personas quebradas, susceptibles a buscar salidas radicales al encontrarse profundamente desarraigadas, y esto se observa en las cifras del año pasado cuando Táchira con 12,3 y Distrito Capital con 11,5 desplazaron a Mérida (10,8) del primer lugar en el ranking de muertes por suicidio por cada 100 mil habitantes. 

Además, nos encontramos con estados como Apure y Bolívar, que registraron un aumento significativo en sus tasas. Otro dato importante es que el informe destaca que más de la mitad de los suicidios, específicamente el 66,1% ocurre en áreas pobres, barrios o caseríos.

Ser duro no es una protección

El suicidio no tiene una única causa, sino que se nutre de una combinación de factores socioeconómicos y personales. El informe del OVV y otros especialistas resaltan la precariedad económica, el escaso acceso a servicios de salud mental y la fragilidad de los vínculos sociales como denominadores comunes.

“Los hombres representan la mayoría de los suicidios consumados con un 80,6% de los casos. Entre las causas encontramos las económicas, “ser proveedor” en un entorno de crisis es una gran presión y el ‘machismo emocional’ les impide pedir ayuda o mostrarse vulnerables”

Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)
Informe Violencia autoinflingida 2024

El problema es que la crisis golpea de manera diferente a hombres y mujeres. Los hombres representan la mayoría de los suicidios consumados con un apabullante 80,6% de los casos. Las causas son múltiples, entre ellas encontramos las económicas, “ser proveedor” en un entorno de crisis puede convertirse en una gran presión, mientras que el «machismo emocional» le impide a miles de hombres pedir ayuda o mostrarse vulnerables, lo que coadyuva a conductas de autoagresión. 

Además nos encontramos con que los hombres, en comparación con las mujeres, utilizan métodos más letales para autolesionarse, como el ahorcamiento (72,3%) y las armas de fuego (8,5%), lo que contribuye a que la tasa sea tan elevada.

Por otro lado, especialistas como la psicóloga y activista feminista Magdymar León señala que las mujeres, con 19,3% del total de los suicidios, enfrentan la violencia de género, la sobrecarga de cuidados sin apoyo y el duelo por la migración como causales en sus decisiones.

La activista agrega que las mujeres realizan más intentos de suicidio, pero sus muertes son menos comunes, porque en parte tienden a utilizar métodos menos letales.

Los niños y adolescentes: salud mental e impulsividad

Otro de los datos desgarradores de esta tragedia lo constituye el impacto de la crisis en los más jóvenes. El OVV revela que niños y adolescentes representan el 9,4% de los casos de suicidio. 

“En 2023, 28,9% de los niños, niñas y adolescentes atendidos por Cecodap presentaban ideación suicida. Las adolescentes son las más afectadas, con un 45,1% del total, en comparación con el 19,6% en los varones”

Cecodap

De acuerdo a datos recopilados por Cecodap, en 2023 28,9% de los niños, niñas y adolescentes que fueron atendidos presentaban ideación suicida. Las adolescentes de sexo femenino son las más afectadas, con un 45,1% del total de las atendidas por alteraciones emocionales, en comparación con el 19,6% en los varones. Estos datos dejan en evidencia que el suicidio no es un problema de adultos, sino consecuencia de una profunda crisis humanitaria que afecta a toda la población.

Urge romper los silencios

La prevención del suicidio requiere acciones urgentes y concretas. El informe del OVV hace un llamado a «romper los silencios» y abordar el tema abiertamente. La Organización Panamericana de la Salud, por su parte, ya había advertido en 2020 que la pandemia exacerbó los factores de riesgo de suicidio y urgió a discutir el tema de forma responsable.

Las propuestas del OVV para la prevención incluyen: Educación emocional desde la infancia. Creación de redes comunitarias de apoyo. Servicios de salud mental gratuitos y una acción dirigida a erradicar la violencia de género, así como a flexibilizar los “mandatos masculinos”.

Desde el punto de vista gubernamental, el Cicpc, implementó una línea de prevención conectada al VEN 911. Estas iniciativas son vitales para ofrecer apoyo a quienes lo necesitan en un país donde la esperanza a menudo se desvanece.

Sin embargo, debemos reconocer que a pesar de que la Constitución y leyes como la Lopnna reconocen el derecho a la salud mental, el Estado venezolano ha mostrado una falta de prioridad y un presupuesto deficitario para la salud mental. 

Los recursos asignados a proyectos de salud mental no representan ni el 1% del presupuesto del Ministerio de Salud (MPPS). No hay una partida presupuestaria o programa específico para la atención de la salud mental de niños y adolescentes, hay áreas que requieren más que palabras, la salud mental es una de ellas.

Presiones económicas e inestabilidad política han agravado la salud mental de los venezolanos (Imagenes por IA)

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