Dos adolescentes y un funcionario policial son tres de las víctimas identificadas de un criminal que se cree mató al menos a 24 personas
Michael Lee Lockhart, conocido como «El Asesino de Tres Estados», no solo dejó un rastro de muerte a lo largo de Florida, Indiana y Texas, sino que además sembró el terror en la década de 1980 y planteó un desafío sin precedentes a las autoridades y el sistema judicial estadounidense. Su historia deja en evidencia la fragilidad de la seguridad y el complejo laberinto que representa la mente de un criminal en serie.
Nacido el 30 de septiembre de 1960 en Walbridge, Ohio, la vida de Lockhart transcurrió con normalidad hasta que se desvió del camino desde temprano, comenzó con delitos menores, hurtos y fue escalando hasta el robo de vehículos.
Su historial de hurtos fue la antesala de una ola criminal que llegó a la pedofilia y los asesinatos brutales. En 1987 asesinó a la adolescente de 16 años Wendy Gallagher, quien fue hallada muerta con múltiples puñaladas y signos de agresión sexual en su casa en Griffith, Indiana.
Poco más tarde atacó a Jennifer Colhouer, de 14 años, en Florida, repitió el esquema de agresión brutal, pero los casos no habían sido relacionados con el ladrón que era Lockhart.
No fue sino hasta el asesinato del oficial de policía Paul Hulsey Jr. en Texas cuando se unieron los puntos que iba dejando.
Lockhart parecía operar bajo un modus operandi errático pero letal, moviéndose sin dejar un rastro claro.
El 22 de marzo de 1988, la persecución de un Chevrolet Corvette robado se convirtió en el punto de inflexión. El oficial Hulsey fue asesinado en el intento de detenerlo, lo que derivó en una cacería humana que terminó con el arresto de Lockhart cuando chocó el vehículo en el que huía. Dentro del carro, la policía descubrió evidencias que no solo lo conectaban al asesinato de Hulsey, sino que también a los crímenes de Gallagher y Colhouer.
La cifra de víctimas se volvió escalofriante cuando Lockhart, en custodia, afirmó haber asesinado a entre 20 y 30 personas. Esta declaración, aunque no fue totalmente verificada por la policía por falta de pruebas, reabrió viejos casos sin resolver y encendió las alarmas sobre la verdadera magnitud de sus crímenes.
Michael Lee Lockhart fue condenado a muerte en Texas por el asesinato del oficial Hulsey. Su historia se volvió un caso de estudio no solo por la brutalidad de sus actos, sino por las preguntas que dejó sin respuesta.
Se afirma que 24 mujeres fueron asesinadas. Aunque no hay evidencia forense, investigadores y criminólogos reexaminan casos de personas desaparecidas y asesinatos no resueltos buscando evidencias para cerrarlos.
El 9 de diciembre de 1997, Lockhart fue ejecutado por inyección letal en Texas, poniendo fin a la vida del fantasma que se movía sin rumbo, dejando muerte y destrucción a su paso.

