Las distracciones de los dueños en áreas comunes abren la puerta a peleas y agresiones. Se requiere una supervisión constante del animal (Imagen generada por inteligencia artificial)

La “fiebre pet friendly” choca con la seguridad de las personas

Más que una moda, la integración de animales domésticos en espacios públicos demanda un compromiso ético y legal. 

A lo largo de la historia, la relación entre humanos y animales ha evolucionado profundamente. Desde los primeros ancestros recolectores que domesticaron aves, bovinos, lobos y gatos, algunos de estos animales pasaron de ser acompañantes a amigos incondicionales.

Con el tiempo, la percepción cambió: dejaron de ser meros animales para ser considerados mascotas, y hoy muchos los ven como verdaderos confidentes que ofrecen amor y apoyo emocional.

Este cambio ha impulsado la creación de espacios pet friendly (restaurantes, parques, centros comerciales) donde las mascotas son bienvenidas junto a sus dueños. Sin embargo, esta tendencia creciente trae consigo desafíos y riesgos que requieren atención.

La convivencia fallando

Uno de los grandes riesgos es que a pesar de que las áreas declaradas como pet friendly son considerados como espacios para la socialización, la realidad es que se trata de terrenos especialmente fértiles para incidentes. La confluencia de animales con temperamentos variados, dueños sin entrenamiento adecuado y la propia agitación de los espacios públicos crean un coctel de riesgo que debe ser tomado en cuenta al momento de definir un espacio como “amigable” para las mascotas.

En días pasados, una usuaria de la red social Instagram denunció, con un video como evidencia, que cuando paseaba a su mascota por un parque en Cabudare, estado Lara, su perro fue atacado por otro que no tenía correa. 

Ambos canes se tranzaron en una pelea aunque los dueños intentaban separarlos. El dueño del perro agresor comenzó a patear al otro animal, propinándole más de 20 patadas y golpes. Además, junto a su mamá, amenazó con matar, al otro perro y a su dueña, ante lo que la joven pidió justicia en su post en Instagram.

Hoy es común encontrarnos en centros comerciales, restaurantes, parques y plazas con personas que pasean sus canes sin mayores medidas de seguridad. Vemos cómo algunos perros se mantienen alerta, mientras sus distraídos dueños se toman un café o comen una empanada. Cuando algo hace que el perro reaccione, si el animal no está debidamente entrenado y controlado, atacará al objeto de su interés, no importa si es un pie, un niño, o una pelota.

Entonces, ¿hasta qué punto estos espacios pet friendly son espacios seguros?

¿Son responsables los dueños de espacios pet friendly?

La Ley para la Protección de la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio, promulgada en 2010, establece las normas sobre la protección, control y bienestar de los animales domésticos en el país, además prohíbe el maltrato, las peleas de perros y el comercio ilícito de animales, además de regular su tenencia, cría y transporte. 

“Los dueños deben priorizar el bienestar de sus mascotas al elegir dónde llevarlas, optando por lugares tranquilos y espacios abiertos”

Genoveva Chaverri
Animalista

Esta ley establece las bases para la tenencia responsable. Sin embargo, se enfoca más en el bienestar general de las mascotas que en regulaciones específicas para los establecimientos pet friendly, en gran medida debido a que este tipo de actividades son relativamente recientes.

Vale destacar que las leyes nacionales establecen la responsabilidad legal del propietario de la mascota cuando su animal cause daños a terceros. En caso de un ataque, las sanciones pueden ir desde multas hasta la confiscación del animal y el enjuiciamiento del dueño del animal si este causa lesiones e incluso la muerte de las víctimas del ataque. 

La animalista Genoveva Chaverri ha expresado su preocupación por la humanización excesiva de las mascotas. Argumenta: “Aunque es maravilloso que haya más lugares pet friendly, es esencial ser críticos sobre cuáles realmente aportan al bienestar de los animales. Los dueños deben priorizar el bienestar de sus mascotas al elegir dónde llevarlas, optando por lugares tranquilos y espacios abiertos, antes que a restaurantes”.

“A pesar de que centros comerciales y restaurantes a menudo permiten la entrada de mascotas, no son recomendables, ya que presentan ruidos fuertes, multitudes y luces brillantes que pueden provocar ansiedad en nuestros perros”

Genoveva Chaverri
Animalista

Pero, ¿qué pasa con la responsabilidad del comercio que permite la entrada y no cuenta con protocolos claros? Este es un punto ciego en la normativa actual que debe ser atendido.

Responsabilidades compartidas

Especialistas en bienestar animal sostienen que el éxito y la seguridad del fenómeno pet friendly exige una responsabilidad compartida entre dueños de mascotas, propietarios de comercios y autoridades.

Para los dueños de mascotas, la normativa debe incluir: entrenamiento básico obligatorio, uso riguroso de correa y, para razas fuertes o animales reactivos, el bozal debe ser innegociable. Deben supervisar constantemente al animal para detectar y aliviar cualquier signo de estrés o ansiedad en el entorno, además de cumplir estrictamente con las normas de higiene y recolección de desechos.

Los comercios que aspiren a ser pet friendly deben establecer protocolos visibles con reglas claras sobre el ingreso (incluyendo límites de peso/tamaño), la obligatoriedad de ciertos implementos y la designación de zonas específicas para mascotas, limitando el acceso a áreas de alto tráfico. Además, deben contar con personal capacitado para manejar incidentes y contactos de emergencia.

Finalmente, las autoridades tienen la obligación de legislar y regular estos establecimientos, definiendo obligaciones y responsabilidades. Los gobiernos (nacional, regional y municipal) deben complementar esto con campañas educativas que refuercen la concienciación sobre la tenencia responsable y las consecuencias legales de ser dueño de animales.

Las distracciones de los dueños en áreas comunes abren la puerta a peleas y agresiones. Se requiere una supervisión constante del animal (Imagen generada por inteligencia artificial)
Las distracciones de los dueños en áreas comunes abren la puerta a peleas y agresiones. Se requiere una supervisión constante del animal (Imagen generada por inteligencia artificial)

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