Los Huipas inicialmente fueron condenados a muerte, pero luego la condena se conmutó debido a que la pena capital fue prohibida en México (Foto cortesía)

Sombras del Mal: La venganza de Los Huipas

Cuatro primos asesinaron al menos a siete hombres que se burlaban de ellos por su supuesta homosexualidad

Durante la década de los años 40, gran parte de Latinoamérica era rural, las bulliciosas ciudades eran escasas. En medio de ese gran mundo rural, el machismo era la norma y cualquiera que se saliera de esa imagen del macho latino era castigado y motivo de burlas.

México no escapaba de esa realidad, además era un país profundamente segregado por razones étnicas, la mayoría autóctona era dominada por una minoría descendiente de los españoles y, en medio de esa fuerte segregación, cualquier desviación de los roles era severamente cuestionada y castigada.

Los Huipas fue el nombre mediático con el que se conoció a un grupo de cuatro primos quienes fueron calificados de asesinos seriales. Ellos pertenecían al grupo étnico mexicano Yoreme-Mayo, originarios de Huatabampo, Sonora. 

Estaba integrado por los primos Eusebio Yocupicio Soto, líder del grupo; Adelaido Huipas Quijano; Leonardo Yocupicio Huipas y Basilio Humo Valenzuela. Este cuarteto cometió al menos siete homicidios de hombres que se habían burlado de ellos o discriminado por su presunta homosexualidad.

La reacción de Los Huipas estalló en forma de una escalofriante ola de violencia a finales de los años 40, estallido que dejó siete víctimas, entre ellos Felipe Buitimia, Lorenzo Valenzuela Bamayoa y Santos Valencia.

La prensa de la época señala que el modus operandi del grupo consistía en atraer a sus víctimas mediante engaños a lugares solitarios, donde brutalmente los asesinaban, luego mutilaban los cuerpos, los castraban y conservaban los genitales como macabros trofeos. 

La caída de Los Huipas ocurrió el 13 de abril de 1950 cuando el padre de Felipe Buitimia, su última víctima, denunció a Eusebio Yocupicio, el hombre fue detenido después de una larga y clásica persecución a caballo en la que recibió disparos. 

Tras ser “interrogado”, confesó su implicación y denunció a sus primos-cómplices. La policía de Sonora detuvo a Leonardo, Adelaido y Basilio, quienes tras horas de interrogatorio admitieron sus crímenes y señalaron los lugares donde habían enterrado a las víctimas.

Los Huipas fueron condenados a muerte, pero tras la abolición de la pena capital en México, su sentencia fue conmutada a 30 años de prisión. Eusebio y Basilio murieron en la cárcel a causa de tuberculosis, mientras Leonardo y Adelaido cumplieron su condena íntegramente, luego se perdió toda información sobre qué pasó con los sobrevivientes.

Este caso es emblemático por ser considerado por especialistas como el primer grupo de asesinos seriales indígenas en México, un episodio marcado por la mezcla de marginalidad social, racismo, tabúes sexuales y violencia extrema en el contexto de la comunidad autóctona de Sonora. 

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