El costo de la imprudencia. Las motocicletas estuvieron implicadas en 2.315 incidentes entre enero y octubre de 2025 (Foto cortesía)

Epidemia silenciosa de motos y exceso de velocidad cobra 1.244 vidas en 10 meses

La mitad de los fallecidos son motorizados. Hombres jóvenes son el rostro principal de una tragedia de salud pública impulsada por la imprudencia

La violencia en Venezuela ha mutado. Ya no se mide por el plomo del hampa, sino por el hierro retorcido en las avenidas. De acuerdo con los datos obtenidos del monitoreo realizado por el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) el panorama es sombrío para diez meses del año 2025: Una epidemia silenciosa dejó un saldo de al menos 1.244 fallecidos y 4.331 lesionados en las vías del país.

Aunque el número total de accidentes disminuyó levemente a principios de año, la severidad de los impactos aumentó, volviéndose más letales. El balance general documenta al menos 3.020 accidentes entre enero y octubre, afectando a un total de 5.175 personas. La estadística es lapidaria: la tasa de lesionados supera consistentemente a la de fallecidos, con una tendencia de hasta 158 heridos por cada 100 accidentes, saturando un sistema de salud pública ya colapsado.

La hegemonía letal de las dos ruedas

Si hay un protagonista en esta tragedia, es la motocicleta. Los datos son abrumadores: de los vehículos implicados en siniestros ocurridos entre enero y octubre, las motos representaron consistentemente más del 50% del total, acumulando más de 1.814 casos de implicación.

No se trata solo de frecuencia, sino de mortalidad. El motorizado encabeza invariablemente la lista de fallecidos mes tras mes. 615 motociclistas perdieron la vida en este periodo, cifra que representó entre el 42% y el 57% de las muertes mensuales en siniestros viales.

A esto se suman los «parrilleros», o acompañantes de los motorizados, quienes junto a los conductores, sobrepasan el 50% de las fatalidades viales.

Según estos datos, el derrape se convirtió en la firma trágica de las muertes en motos. En meses como marzo, las motocicletas estuvieron implicadas en el 100% de los casos de derrape registrados.

El factor humano: Velocidad e impericia

Pero es importante hacernos una pregunta ¿por qué mueren tantos venezolanos en las vías? Según el informe del OSV la razón es una: el factor humano, que se convirtió en la principal causa de los accidentes viales, en otras palabras no son fallas de los vehículos, se trata de la decisión de los conductores.

Exceso de velocidad: Fue la causa primordial, reportada en aproximadamente 1.746 casos. En octubre, por ejemplo, el 70% de los siniestros se debieron a esta infracción.

La crisis de seguridad vial es primordialmente un problema de comportamiento humano y vulnerabilidad de motociclistas»

Informe OSV Octubre 2025 

La falta de pericia al volante o manubrio: Se registró en al menos 600 reportes. Esto refuerza un patrón estructural observado desde 2024: la imprudencia y la velocidad son los verdugos. 

Las fallas mecánicas: aunque tienen presencia entre los accidentes con 231 reportes, esta cifra palidece ante la responsabilidad humana.

El perfil de la víctima: Juventud perdida

La inseguridad vial en Venezuela está devorando su bono demográfico. Las víctimas no son aleatorias; el perfil demográfico apunta directamente a la población económicamente activa.

Jóvenes de 20 a 29 años son el grupo que domina las estadísticas de mortalidad y lesiones, pero además resulta que la mayor parte de las víctimas son hombres, con una victimización mayoritaria de hombres jóvenes.

El vehículo más riesgoso y con mayor implicación en los siniestros viales es, sin duda, la motocicleta» 

Informe OSV Octubre 2025

Por otra parte, vale destacar que entre los decesos de peatones, los adultos mayores, de 65 años en adelante, se consolidan como las víctimas colaterales más vulnerables, sufriendo frecuentemente arrollamientos mortales.

Conduce por la vida

La selva de concreto es el escenario más peligroso. La mayoría de los accidentes se concentran en vías urbanas, siendo las avenidas el lugar de mayor siniestralidad con entre 30 y 35% de los casos.

El tiempo también juega su papel en esta ecuación mortal. Aunque los accidentes ocurren a diario, la letalidad se dispara los fines de semana, entre viernes y domingo, especialmente durante las noches y madrugadas. Este patrón sugiere una fuerte correlación con la ingesta de alcohol y el ocio nocturno, sin embargo los días de semana, en horario pre o post laboral, tienen una importante presencia en las cifras mortales.

Los analistas del OSV no dudan en calificar la situación actual por su impacto social y financiero: «La alta siniestralidad se ha convertido en un problema de salud pública debido al costo económico y la saturación de los sistemas sanitarios»,señaló Rosibel González, coordinadora del observatorio.

Ante esta realidad, el fiscal general anunció el plan «Conduce por la Vida» para perseguir la conducción imprudente. Sin embargo, las cifras del OSV, que son un subregistro ante la opacidad oficial, gritan una urgencia mayor: educación vial y fiscalización estricta. Mientras esto no ocurra, las avenidas de Venezuela seguirán siendo una máquina de matar jóvenes.

Para el OSV, la solución no admite demoras y «sugieren la urgencia de enfocar políticas públicas de prevención en tres ejes: educación vial dirigida a jóvenes y motorizados, fiscalización estricta del exceso de velocidad… y protección especial al peatón».

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