Durante tres meses un oscuro sujeto se valió de la red social para rastrear y asesinar a personas deprimidas y vulnerables
Takahiro Shiraishi, nacido el 9 de octubre de 1990 y ejecutado el 27 de junio de 2025, se convirtió en uno de los criminales más notorios de Japón por asesinar a nueve personas, ocho mujeres jóvenes, incluyendo tres estudiantes de secundaria, y un hombre, todos los crímenes ocurrieron entre agosto y octubre de 2017 en su apartamento de Zama, en Kanagawa, cerca de Tokio.
Shiraishi, fue bautizado como el «Asesino de Twitter» por los medios, ya que utilizó esa red social para atraer a víctimas vulnerables que publicaban mensajes con tendencias suicidas, prometiéndoles «ayuda para morir» o un pacto suicida conjunto, pero tras atraparlas con mentiras, las estranguló, violó y desmembró. Este caso, corroborado por reportes periodísticos, expuso la cara oscura de las redes sociales y sirvió para dejar al descubierto, nuevamente, el secretismo japonés en la pena capital.
Shiraishi trabajaba como scout, término japonés para reclutador en la industria sexual, en Kabukichō, el mayor distrito rojo de Tokio, donde era conocido como un «explorador espeluznante» por su táctica agresiva de atraer mujeres a burdeles.
En agosto de 2017 se mudó a Zama, donde jugó con sus parejas sexuales a la asfixia, un fetiche que practicaba desde la adolescencia, luego se atrevió a matar: Sus víctimas, de 15 a 26 años, fueron estranguladas, desmembradas y almacenadas en neveras portátiles y cajas, con restos descartados en basura reciclada, práctica que provocó olores fétidos en el apartamento que fueron denunciados por vecinos.
Durante los interrogatorios dijo que sus motivaciones eran el sexo y el lucro; además agregó que asesinó a su única víctima de sexo masculino porque esperaba a una mujer que nunca llegó.
El 24 de octubre, el hermano de una joven desaparecida, quien había sido vista caminando con Shiraishi, comenzó a rastrearla vía Twitter y detectó los contactos sospechosos con el asesino.
Luego una joven identificada como «Yumi» contactó a Shiraishi fingiendo interés en un «pacto suicida» y programó una cita falsa para confirmar su ubicación, luego informó a las autoridades. Esta táctica permitió localizar el epicentro del horror.
Al irrumpir en el apartamento, la policía preguntó por la joven desaparecida; Shiraishi, sin resistencia, señaló el congelador y dijo: «está ahí». La policía encontró otros ocho cuerpos desmembrados, cabezas, piernas y brazos en tres neveras portátiles y cinco cajas grandes, que había descartado parcialmente en basura reciclada, eso provocaba un olor a muerte en el apartamento que había sido denunciado por vecinos.
Confesó de inmediato los nueve asesinatos, y admitió que las motivaciones eran sexo y lucro. En octubre de 2020 se declaró culpable de los nueve asesinatos; el 15 de diciembre fue condenado a muerte por el Tribunal de Distrito de Tokio, sin apelar. “El Asesino de Twitter“ fue ejecutado en la horca el 27 de junio de 2025.

