El exceso de velocidad y la impericia se consolidaron como los principales verdugos en las vías venezolanas durante 2025. La educación vial y el control estricto son las únicas herramientas para frenar esta epidemia (Foto cortesía)

Epidemia de accidentes de tránsito deja al menos 1.546 muertos en 2025 

Según el OSV casi 7.000 personas resultaron afectadas por siniestros viales el año pasado

Las carreteras de Venezuela se convirtieron en el escenario de la tragedia. Lo que para muchos puede ser parte de una rutina diaria, el traslado, terminó transformándose en la causa de luto y dolor para miles de familias venezolanas. 

El informe correspondiente al 2025 del Observatorio de Seguridad Vial (OSV) deja en evidencia datos alarmantes: Contabilizaron al menos 3.704 siniestros viales en el país. El saldo es devastador, al menos 1.546 muertos y 5.153 lesionados. Cada día 18 personas resultaron lesionadas o muertas en las carreteras, en total, 6.699 vidas fueron afectadas directamente por la violencia vial.

El OSV basó su informe en el monitoreo de redes sociales y medios de comunicación, sin embargo alerta sobre el posible subregistro de sus cifras en comparación con el total de siniestros ocurridos, pues muchos accidentes pudieron no haber sido reportados pero sí atendidos por las autoridades.

Letalidad fuera de control

En Venezuela los accidentes son extremadamente letales. Casi una cuarta parte (23%) de las personas involucradas en siniestros viales perdió la vida. Estadísticamente, en 2025 hubo 41 fallecidos por cada 100 choques, cifra calificada de «alarmantemente alta».

41 de cada 100 choques resultaron en muertes en 2025. La siniestralidad vial en Venezuela es un problema de salud pública crítico que requiere atención inmediata»

Rosibel González

Coordinadora y vocera del Observatorio de Seguridad Vial (OSV)

Esta alta mortalidad no se distribuye de manera equitativa. Existe una marcada brecha de género que sitúa a los hombres en el ojo del huracán. Casi 80% de los fallecidos, 1.207, eran de sexo masculino frente a 319 mujeres, en otras palabras casi cuatro hombres mueren por cada mujer, tendencia que se repite entre los lesionados, 72,8% eran hombres.

El drama sobre dos ruedas

Si existe un actor vial que personifica la vulnerabilidad de los siniestros viales en el país, ese es el motorizado. Las motos fueron protagonistas del 52,35% de los accidentes registrados. El impacto en la pérdida de vidas es proporcionalmente alarmante: 60% de las muertes ocurrieron sobre motocicletas, 756 conductores y 157 «parrilleros» muertos.

El derrape, una maniobra estrechamente ligada a la inestabilidad de las motos bajo condiciones de exceso de velocidad, se consolidó como la segunda causa de accidente más común, con 11,23% del total. Las cifras subrayan la necesidad urgente de políticas específicas para este sector.

El factor humano: la velocidad como verdugo

A pesar del deterioro de muchas arterias viales, los datos son contundentes: el factor humano es el principal responsable de esta tragedia. Más del 80% de los eventos tuvieron su origen en decisiones o errores de quienes estaban detrás del volante o el manubrio.

El exceso de velocidad lidera las causas con un abrumador 60,17% de los casos. Le sigue la impericia con 20,20%, lo que refleja una falta de formación adecuada para conducir en un entorno cada vez más hostil. Otros elementos como la ingesta de alcohol (2,19%) y maniobras imprudentes como las «motopiruetas» también figuran en el registro, aunque en menor medida.

Curiosamente, el uso del celular, una de las causas más comunes de siniestros a nivel global, apenas aparece, con 0,11% en los reportes, cifra que el OSV atribuye al subregistro debido a la dificultad de comprobar esta distracción tras un impacto sin la presencia de cámaras o testigos directos.

Geografía del riesgo: Falcón a la cabeza

El mapa de la siniestralidad en Venezuela no es uniforme. El estado Falcón se convirtió en 2025 en la entidad más peligrosa del país, con 445 accidentes. Esta cifra supera incluso a regiones con mayor densidad poblacional y flujo vehicular, lo que se explica por la peligrosidad de vías críticas como la Troncal 3 Morón-Coro, cuyas largas rectas y falta de vigilancia policial prácticamente invitan al exceso de velocidad.

Le siguen los estados Aragua (264) y Carabobo (227), que comparten la vía con mayor carga de transporte del país, la Autopista Regional del Centro (ARC). Por su parte, el Distrito Capital (217) y Miranda (209) aunque muestran una alta frecuencia de accidentes, la letalidad suele ser menor que en otras carreteras.

Sangrientos fines de semana

Aunque los días laborales (lunes a jueves) acumulan más accidentes en total, la densidad de siniestros mortales se dispara al llegar el viernes. La probabilidad de morir en las vías aumentó 19,2% por día durante los fines de semana.

Las motocicletas participaron en más de la mitad de los siniestros del país. Esto explica por qué los motociclistas conformaron el 50% de los fallecidos totales en el último año»

Informe Consolidado 2025 OSV

Casi la mitad de la siniestralidad anual (47,19%) se concentró en solo tres días: viernes, sábado y domingo. Los horarios más críticos son la tarde (12:00 pm a 6:59 pm), coincidiendo con el retorno a los hogares, y la madrugada, donde el exceso de velocidad y el consumo de sustancias elevan la gravedad de los incidentes.

El vacío de las políticas públicas

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es la desproporción entre las causas humanas y las ambientales o viales. Mientras que el mal estado de las vías solo se reportó como causa en el 1,12% de los casos, las fallas mecánicas ocuparon el tercer lugar con un 7,27%, evidenciando el deterioro del parque automotor nacional y la falta de mantenimiento preventivo por parte de los ciudadanos.

No obstante, el OSV recalca que la mayoría de estos accidentes eran prevenibles. La ausencia de programas de educación vial constantes y la falta de un control policial riguroso en puntos críticos permiten que la imprudencia sea la norma y no la excepción.

La seguridad vial no puede seguir siendo tratada como un tema menor; es un problema de salud pública que está diezmando a la población joven y productiva del país. Es imperativo reflexionar sobre la necesidad de implementar políticas efectivas de prevención y vigilancia. No basta con lamentar las cifras; es necesario transformar la cultura vial para que el asfalto deje de ser un sinónimo de muerte en Venezuela.

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