En los últimos dos años, las denuncias por violencia digital y sextorsión se multiplicaron
El panorama de la seguridad en Venezuela trascendió las fronteras físicas. Mientras la ciudadanía lucha por adaptarse a la realidad, la sombra del uso de la Inteligencia Artificial (IA) con fines delictivos amenaza desde el mundo virtual.
Lo que antes requería conocimientos avanzados de programación, hoy se hace con aplicaciones de fácil acceso, convirtiendo el acoso, la extorsión y la vulneración de la intimidad en procesos que se pueden hacer con solo pulsar unas teclas.
Según la División de Delitos Informáticos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), en los últimos años se ha observado un repunte en modalidades sofisticadas de chantajes y extorsiones sexuales utilizando deepfakes.
Para las mujeres, niños, niñas y adolescentes, el ecosistema digital se ha vuelto hostil. Organizaciones feministas como Utopix advierten que la violencia digital se ha convertido en la antesala de agresiones físicas o femicidios, funcionando como un mecanismo de control y aislamiento.
Deepfakes: La identidad bajo ataque
El abogado Raymond Orta, especialista en derecho procesal tecnológico y perito informático, denuncia que el uso de la IA se ha convertido en una de las mayores amenazas actuales. «Vemos cómo se clonan voces para estafar o se crean videos y fotografías falsas para extorsionar a mujeres y hombres, con contenido sexual sintético».
La suplantación de identidad mediante IA no es un juego de redes sociales; es un delito que destruye vidas, empleos y familias. La justicia debe evolucionar al ritmo de los algoritmos»
Raymond Orta
Abogado y especialista en delitos informáticos
Esta técnica, conocida legalmente como “pornografía no consentida generada por IA”, consiste en amenazar con destruir la reputación de las víctimas o ejercer poder sobre ellas a cambio de sumas importantes de dinero.
“El uso y creación de imágenes de una persona sin su consentimiento entra en la categoría prevista en el artículo 14 de esa ley que corresponde al fraude electrónico, al manipular información para conseguir resultados que permitan un provecho ilegal”, agrega.
Grooming 2.0: Infancia en riesgo
Cecodap, ONG referente en la defensa de los derechos de la niñez en Venezuela, ha documentado un incremento en los riesgos que enfrentan los menores en plataformas de videojuegos y redes sociales, y ha alertado sobre los peligros que corren los menores, ante la sofisticación de las técnicas de grooming.
Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, sostiene que el problema no es la tecnología, sino la falta de supervisión por parte de los padres y representantes de las actividades digitales de sus hijos.
Con la IA, un depredador puede simular ser un niño, mantener decenas de conversaciones simultáneas, crear material de abuso utilizando fotografías bajadas de las redes sociales, crear falsas llamadas con voces digitales, invitarlos a actividades y un sinfín de cosas más que pueden ser prevenibles con una supervisión constante, pero si los padres no lo hacen, sus hijos quedan prácticamente desnudos ante estos sujetos.
Los datos de la organización sugieren que la mayoría de las víctimas de explotación sexual comercial infantil en entornos digitales fueron contactadas inicialmente a través de redes sociales populares.
«El entorno digital para un niño es su realidad. Él no hace distinción entre lo que pasa en la pantalla y su vida emocional, eso lo hace especialmente vulnerable», concluye Trapani.
Porno glamour
Por otra parte, mujeres, niños, niñas y adolescentes son estimulados a incursionar en la creación, divulgación, multiplicación y popularización de material pornográfico, ignorando las consecuencias de esa exposición.
Se ha creado una tendencia por presentar como glamoroso el mundo del porno, y Onlyfans es ejemplo más claro de esa realidad. Esta red se presenta como una oportunidad para amasar fortunas a cambio de vender contenido sexualmente explícito; sin embargo, más del 70% de quienes se desnudan para esa red gana menos de 100 dólares mensuales, la mitad no llega a los 50 dólares.
El ingreso promedio oscila entre 150 y 180 dólares, algo incompatible con la idea popularizada de «vivir de la plataforma». El dinero real se concentra en 0,1% de las cuentas, en su mayoría de personalidades famosas, mientras el 99% restante vende su intimidad en una coreografía aprendida y monetizable que conlleva una forma violenta de explotación.
No podemos dejar a los niños solos en el ecosistema digital. El grooming se ha profesionalizado gracias a la automatización. La supervisión parental es hoy más necesaria que nunca»
Carlos Trapani
Coordinador general de Cecodap
Intentando alcanzar más audiencias y más dinero, estos productores utilizan las redes sociales para promocionar su contenido y venden un mundo de glamour, viajes, yates y lujos a millones de niños, adolescentes y mujeres, pero detrás del espejismo la realidad es que están atrapadas en redes de explotación.
Al final casi todas terminan gastando más para recuperar su dignidad y sus vidas.
La primera defensa: La prevención
Ante la velocidad de la tecnología, la educación digital es la medida preventiva más eficaz. Especialistas recomiendan:
Educación crítica: Enseñar a los niños que no todo lo que ven o escuchan en video es real.
Configuración de privacidad: Limitar quién puede ver fotos familiares y evitar el uso de etiquetas de ubicación en tiempo real.
Protocolos de verificación: Si recibe una llamada de un familiar pidiendo dinero por una supuesta emergencia, cuelgue y verifique por un canal alternativo para descartar clonación de voz por IA.
Denuncia temprana: Acudir a la División de Delitos Informáticos del Cicpc o al Ministerio Público. El silencio es el mejor aliado del ciberdelincuente.
Es imperativo que la sociedad venezolana comprenda que lo digital es real. La protección de las mujeres y la infancia en la red no es una opción técnica, sino una urgencia de derechos humanos y salud pública que requiere el compromiso del Estado, las familias y las empresas de tecnología.


