Detrás de una pantalla puede esconderse un depredador. La educación digital es la única barrera real entre la curiosidad de un adolescente y el abuso de un criminal (Imagen generada por inteligencia artificial)

“Sexting” y “sextorsión”: Flagelos que convierten la confianza en un arma 

En Venezuela, la falta de educación digital exacerba los riesgos de la extorsión. ¿Cómo pueden los padres y adolescentes prevenir una tragedia que empieza con un simple “hola”?

En la era de la hiperconectividad, lo que comienza como un “inocente” intercambio de mensajes privados puede transformarse en la peor pesadilla para cualquier persona, y particularmente para los adolescentes. 

El sexting, o el envío de contenidos sexuales y eróticos de producción propia a través de dispositivos móviles, no constituye un delito en sí mismo entre adultos, pero cuando esta acción involucra a menores o se utiliza como herramienta de chantaje, entramos en el terreno denominado sextorsión.

Según datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), las denuncias por delitos informáticos en Venezuela han mantenido una tendencia al alza. Expertos en ciberseguridad señalan que la sextorsión afecta principalmente a mujeres y a adolescentes de entre 12 y 17 años, en la mayoría de los casos los menores actúan bajo engaño y terminan compartiendo material íntimo que luego es utilizado para exigirles dinero, más contenido sexual u otro tipo de favores.

La anatomía de la extorsión

El proceso suele seguir un patrón: El victimario establece una relación de confianza con la víctima, muchas veces se trata de un adulto oculto tras un perfil falso, cuando estos contactan a adolescentes esta actividad se conoce como grooming

Esa “relación” se mantiene durante unas semanas, haciendo crecer las expectativas en la víctima, cuando hay más confianza, el victimario comparte material erótico y logra que la víctima le envíe fotos suyas a cambio. 

El sexting no es un juego de niños. La sextorsión destruye la autoestima y el futuro de nuestros jóvenes. Necesitamos una sociedad que acompañe y no que criminalice a la víctima»

Carlos Trapani

Coordinador general de Cecodap

Cuando tiene el material gráfico, el tono cambia drásticamente. «El agresor pasa de la seducción a la amenaza, genera una parálisis emocional en el menor y luego comienza la parte realmente aterradora para la víctima, que es sometida a una presión terrible bajo las amenazas de hacer públicas las fotografías si no cumple con determinados favores, por lo general de índole sexual o económica», explican especialistas.

Impacto psicológico devastador 

Las víctimas que se encuentran solas en su tragedia, experimentan:

Aislamiento social:El miedo a la difusión masiva de las imágenes provoca que la víctima se retire a su entorno más seguro, por lo general su cuarto.

Depresión y ansiedad: La sensación de pérdida de control sobre la propia intimidad genera cuadros clínicos severos.

Ideación suicida: En los casos más extremos, la presión y la amenaza de sufrir una «muerte social» llevan a los jóvenes a considerar las autolesiones e incluso el suicidio como única salida.

El fantasma de OnlyFans

La normalización de la sexualización de niños, niñas y adolescentes coadyuva a agravar el problema al normalizar una narrativa acerca del menor emancipado gracias a su “trabajo” sexual. 

Un estudio reciente revela que los adolescentes ven la plataforma de contenido sexual OnlyFans como una alternativa atractiva para obtener ingresos. Muchos han normalizado la sexualización como un recurso económico y consideran la producción de contenido íntimo como una decisión «práctica» en un contexto donde conseguir trabajos bien remunerados es difícil. 

Cuando un adolescente es víctima de sextorsión, siente que su vida ha terminado. El apoyo psicológico inmediato es vital para evitar desenlaces fatales y restaurar su sentido de seguridad»

Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente, sobre el abordaje de crisis en delitos digitales

Muchos adolescentes consideran que el éxito y la validación personal están relacionados con la apariencia física y la sexualización. Las chicas, en particular, creen que tener un cuerpo ajustado a ciertos estándares de belleza podría facilitarles su acceso a mayores ingresos, lo que plantea serias preocupaciones sobre cómo estas percepciones afectan su desarrollo psicosocial y sus visiones sobre la intimidad y el éxito.

El silencio cómplice

Es fundamental que las familias entiendan que la denuncia es el primer paso para romper la cadena del chantaje. El Cicpc cuenta con la División de Delitos Informáticos, pero la prevención es nuestra mejor herramienta, señalan fuentes ligadas a la seguridad ciudadana.

Sin embargo, el miedo de la víctima a ser juzgada por equivocarse y de la familia al «qué dirán» hacen que  la cifra negra de casos no denunciados sea considerablemente alta,lo que incrementa la impunidad por estos delitos. 

La falta de programas de alfabetización digital en las escuelas deja a los jóvenes desarmados ante predadores que operan desde cualquier parte del mundo.

Prevención: La ruta para proteger a los hijos

La prevención no se basa en prohibir el uso de la tecnología, sino en fomentar su uso responsable y crítico. Los expertos recomiendan que exista comunicación abierta entre padres e hijos, establecer canales de confianza en los que el menor no tema ser juzgado si comete errores, sino que sea respaldado y auxiliado.

Es necesario establecer sistemas de privacidad de las cuentas; padres o representantes deben supervisar que los perfiles en redes sociales sean privados y no acepten como amigos a desconocidos.

Adultos y menores deben ser educados sobre la huella digital, deben saber que una vez que una foto se envía, se pierde el control sobre ella para siempre y que puede ser utilizada por cualquier persona.

Además los menores deben ser educados a no ceder al chantaje, si la sextorsión ha comenzado, la recomendación inmediata es cortar comunicación, no borrar las pruebas, deben hacerse capturas de pantalla y acudir de inmediato a las autoridades a denunciar el caso.

La seguridad de nuestros niños y adolescentes en el entorno digital no es solo una responsabilidad familiar, sino una urgencia de Estado que requiere políticas públicas de protección y una justicia que actúe con celeridad.

Detrás de una pantalla puede esconderse un depredador. La educación digital es la única barrera real entre la curiosidad de un adolescente y el abuso de un criminal (Imagen generada por inteligencia artificial)
Detrás de una pantalla puede esconderse un depredador. La educación digital es la única barrera real entre la curiosidad de un adolescente y el abuso de un criminal (Imagen generada por inteligencia artificial)

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