Nikos Metaxas, oficial del Ejército chipriota, era un asesino en serie en su tiempo libre (Foto cortesía)

Sombras del Mal: El asesino de la Laguna Roja

Una infuencer que buscaba hacer una toma viral, terminó descubriendo a un asesino en serie

La idílica isla de Chipre, conocida por sus aguas cristalinas, ocultó durante años un secreto de óxido y sangre. En abril de 2019, el hallazgo accidental de un cuerpo en un pozo minero inundado en Mitsero desató la búsqueda del primer asesino en serie en la historia moderna del país: Nikos Metaxas, un oficial del Ejército de 35 años, quien era conocido en las redes sociales como “Orestes”.

Nikos Metaxas nació y creció en un entorno que, en apariencia, no vaticinaba su futuro criminal. De joven, mostró una inclinación por la disciplina militar y la fotografía, lo que le permitió escalar posiciones hasta convertirse en oficial de la Guardia Nacional de Chipre. Quienes lo conocieron lo describen como un hombre inteligente, reservado y un padre divorciado que cumplía con sus responsabilidades.

Sin embargo, tras esta fachada de estabilidad se escondía un perfil narcisista y calculador. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por una adaptación social superficial, pero fue en su adultez cuando desarrolló un patrón de caza digital. Utilizaba aplicaciones de citas para contactar a mujeres extranjeras, principalmente trabajadoras domésticas, aprovechando su vulnerabilidad económica y su estatus migratorio precario.

El epicentro del horror fue la Laguna Roja de Mitsero, un antiguo sitio minero cuyas aguas ácidas presentan un color carmesí debido a la oxidación de los metales. Fue allí donde Metaxas admitió haber arrojado tres maletas que contenían los cuerpos de sus víctimas.

Las víctimas de Metaxas no fueron elegidas al azar. Eran mujeres migrantes invisibilizadas por la sociedad chipriota: Mary Rose Tiburcio (38) y su hija Sierra (6), de Filipinas; Arian Palanas Lozano (28), también filipina; Maricar Valtez Arquiola (31), filipina; Livia Florentina Bunea (36) y su hija Elena (8), de Rumania, y Ashita Khadka Nanudar, de Nepal.

El descubrimiento de los cuerpos ocurrió casualmente cuando una youtuber se acercó a la laguna para grabar y vio algo que flotaba: Era el cuerpo de una mujer.

El macabro hallazgo reveló que muchas de estas mujeres habían sido reportadas como desaparecidas meses o años antes, pero las autoridades chipriotas desestimaron las denuncias, asumiendo erróneamente que simplemente se habían marchado de la isla por voluntad propia debido a su condición de migrantes.

La caída de Metaxas comenzó el 14 de abril de 2019, tras el avistamiento del primer cadáver en el pozo de Mitsero. La investigación digital llevó a los agentes hasta el perfil de «Orestes». Tras un interrogatorio inicial de 24 horas, la fachada del militar se desmoronó y terminó confesando siete asesinatos.

El proceso judicial fue rápido pero desgarrador. En junio de 2019, Metaxas compareció ante un tribunal que lo condenó a siete cadenas perpetuas consecutivas, la sentencia más severa jamás dictada en la isla. Durante el juicio, Metaxas pidió perdón en una breve declaración, aunque los psiquiatras forenses destacaron su falta de empatía real hacia las víctimas.

El caso Metaxas no cerró con su encarcelamiento. Provocó una crisis política que llevó a la dimisión del Ministro de Justicia y a la destitución del Jefe de Policía de Chipre.

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