Saeed Hanaei, conocido como “el Asesino Araña”, mató a 16 mujeres, muchas de ellas madres solteras o drogadictas (Fotos cortesía) CORTESÍA

Sombras del Mal: “El Asesino Araña”, y los fanáticos que lo perdonaron

Un oscuro obrero asesinó a 16 mujeres en su cruzada por “limpiar las calles de impurezas morales”. Lo más loco, fanáticos religiosos lo apoyaron

Entre agosto de 2000 y julio de 2001, la ciudad de Mashhad, el epicentro espiritual más importante de Irán, se convirtió en el escenario de una cacería sistemática. Dieciséis mujeres, en su mayoría sumidas en la pobreza y la adicción, fueron asfixiadas bajo la acusación de que eran prostitutas y manchaban la ciudad sagrada. El responsable, Saeed Hanaei, buscaba «limpiar las calles” de lo que consideraba impurezas morales.

Saeed Hanaei, un obrero de la construcción y veterano de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), llevaba una vida aparentemente convencional junto a su esposa y tres hijos. Sin embargo, tras su fachada de ciudadano ejemplar se escondía un profundo resentimiento misógino. Investigaciones posteriores sugieren que su relación disfuncional con una madre abusiva que lo agredía con mordiscos y arañazos sentó las bases de su violencia.

El detonante final, según declaró ante el tribunal, ocurrió cuando su esposa fue confundida con una trabajadora sexual. Este incidente activó en Hanaei un mecanismo de «justicia por mano propia». Su modus operandi le valió el apodo de «el Asesino Araña»: atraía a las mujeres a su residencia, las estrangulaba con sus propios pañuelos o velos y abandonaba los cuerpos en lotes baldíos, envolviéndolos en sacos o telas negras como si de un desecho se tratara.

El perfil de las víctimas no era casual: mujeres desprotegidas por el sistema, muchas de ellas madres solteras o drogadictas, que operaban en la periferia de una sociedad que prefería no verlas. Su desaparición tardó meses en ser tratada con la urgencia necesaria por las autoridades locales, una negligencia que permitió que las víctimas llegaran a 16.

Lo que transformó el caso de Hanaei en un hito internacional no fue solo la brutalidad de sus crímenes, sino la reacción de un sector de la sociedad. Tras su captura, el asesino fue erigido como un «héroe» por grupos ultraconservadores. Medios como el periódico Jomhuri Islami llegaron a cuestionar si el verdadero criminal era quien buscaba «erradicar la enfermedad» o la sociedad que permitía la «corrupción».

Este respaldo social puso a prueba al sistema judicial iraní. Hanaei, lejos de mostrar arrepentimiento, afirmó en sus últimas entrevistas que contaba con la aprobación divina. No obstante, el peso de la ley prevaleció ante el clamor de sus seguidores, y fue ejecutado en la horca el 17 de abril de 2002.

A más de dos décadas de su ejecución, el caso de «la Araña» sigue siendo un punto de referencia para analizar la violencia de género y el extremismo islámico. 

El caso de Saeed Hanaei permanece como un recordatorio oscuro de cómo el odio, cuando se disfraza de moralidad, puede deshumanizar a los más vulnerables y paralizar la justicia de una nación.

El film Holly spider, del director de cine iraní Ali Abbasi, estrenado en el Festival de Cannes en mayo de 2022, está basado en Saeed Hanaei.

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