Lonnie David Franklin Jr., conocido como “The Grim Sleeper" (Foto cortesía).

Sombras del Mal: El legado del “Durmiente Sombrío”

Un asesino serial se mantuvo oculto durante más de 20 años, una novedosa técnica permitió identificarlo y ponerlo tras las rejas

Lonnie David Franklin Jr., conocido como “the Grim Sleeper» o «el Durmiente Sombrío», fue uno de los asesinos en serie más prolíficos y escurridizos de la historia de Estados Unidos, operando en la ciudad de Los Ángeles durante más de 20 años. 

Su estela de terror se extendió desde 1984 hasta 2007, un periodo en el que asesinó al menos a diez mujeres y jóvenes en el sur de Los Ángeles, muchas de ellas pobres, alcohólicas o con problemas de drogadicción, cuyos cuerpos fueron descartados en callejones y basureros del condado de Los Ángeles. 

El apodo de «Grim Sleeper» fue acuñado por el medio L.A. Weekly en 2008, aludiendo a la aparente pausa que hubo en su actividad criminal entre 1988 y 2002, tiempo durante el cual, erróneamente, se pensó que el asesino había dejado de actuar, sin embargo hallazgos realizados tras su arresto, hacen presumir que no estuvo tan inactivo como se creía.

La resolución de un grupo importante de asesinatos que se mantenían sin resolver durante más de 20 años, marcó un hito en la historia forense estadounidense ya que fue uno de los primeros casos de alto perfil resueltos mediante la búsqueda de ADN familiar.

El hecho es que la policía había recabado perfiles de ADN en las escenas del crimen, pero no lograba encontrar un match directo en las bases de datos criminales. En 2010, los investigadores decidieron buscar coincidencias parciales de ADN. 

De esta manera se identificó a una persona con un perfil genético similar al del asesino, Christopher Franklin, hijo de Lonnie, quien fue detenido un año antes por posesión ilegal de armas.

Tras vincular al hijo, los detectives pusieron a Lonnie Franklin bajo vigilancia. Para obtener su ADN, los agentes se hicieron pasar por camareros en un restaurante al que Franklin asistió y recogieron los restos de comida y utensilios que usó. Tras analizar esas muestras, se confirmó que coincidía con el ADN hallado en las escenas de los asesinatos.

Al registrar su vivienda la policía encontró una evidencia escalofriante: cerca de mil fotografías de mujeres y jóvenes, muchas de ellas desnudas, inconscientes o heridas, lo que llevó a las autoridades a sospechar que el número real de sus víctimas podría ser significativamente mayor.

Aunque la policía pudo identificar a docenas de mujeres que aparecían en las fotografías, muchas eran personas que Franklin había fotografiado en otros contextos. La investigación sobre las fotos permitió esclarecer algunas desapariciones, pero ninguna de esas mujeres fue añadida a la lista oficial de diez asesinatos por los que fue sentenciado a cadena perpetua.

Sin embargo las autoridades siempre sospecharon que Franklin pudo ser responsable de otras muertes: estiman que podrían ser hasta 25 víctimas en total, pero la falta de evidencia forense concluyente en los casos restantes impidió que se formularan cargos adicionales antes de su muerte en prisión en 2020.

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