Cada 57 horas fue asesinada una venezolana el año pasado
El año 2025 ha dejado una marca indeleble y dolorosa en el tejido social venezolano. Según el registro del Monitor de Femicidios de la organización Utopix, durante esos 365 días se registraron 490 incidentes de carácter femicida contra mujeres venezolanas, reportados tanto en el país como contra venezolanas migrantes.
Según la estadística recopilada por Utopix, el país cerró el 2025 con un total de 155 femicidios consumados; cifra que, lejos de ser un simple dato estadístico, representa una frecuencia de una mujer asesinada cada 57 horas, una mejora marginal respecto a las 47 horas registradas el año anterior.
En total 277 venezolanas fueron víctimas de femicidio en Venezuela y en el exterior. Además se registraron 213 intentos de asesinato, solo en nuestras fronteras, para un terrible total de 490 incidentes de carácter femicida contra mujeres venezolanas documentados por la ONG durante el 2025.
El primer semestre: Violencia en escalada
El primer semestre de 2025 en Venezuela cerró con 76 femicidios, evidenciando una violencia que escaló tras un inicio de año bajo, con solo siete casos en enero. Para marzo, la cifra ascendió a 34 víctimas, estabilizándose en un promedio mensual de 12 a 15 crímenes.
Los 213 femicidios frustrados detectados por Utopix son un grito de auxilio desatendido: cada intento es una falla previa en el sistema de protección estatal»
Utopix
Informe anual Enero-Diciembre 2025 Monitor de Femicidios
Los estados Bolívar, Aragua y Zulia se consolidaron como los «focos rojos» del país. En junio, Aragua lideró la incidencia, reflejando cómo el control de grupos irregulares y las dinámicas urbanas agravan los ataques contra las mujeres en estas regiones críticas.
El segundo semestre: El repunte del horror
El segundo semestre de 2025 consolidó la emergencia con 79 víctimas. Julio y agosto registraron 15 casos cada uno, pero septiembre se convirtió en el mes más letal del año con 18 asesinatos.
Pese al descenso numérico en el último trimestre —octubre (11), noviembre (10) y diciembre (10)—, la brutalidad persistió.
Aimeé Zambrano, de Utopix, advierte que el feminicidio trasciende el acto individual: es un fenómeno complejo alimentado por una trama social, política y económica que propicia la impunidad estatal, convirtiendo estas muertes en una crisis estructural que el país no logra frenar.
La orfandad y el impacto colateral
Uno de los datos más desgarradores que arroja el balance de 2025 es el destino de los sobrevivientes. Al menos 59 niños, niñas y adolescentes quedaron en situación de orfandad tras el asesinato de sus madres. Este «efecto dominó» de la violencia de género perpetúa ciclos de vulnerabilidad extrema, ya que el Estado venezolano carece de protocolos robustos de acompañamiento psicológico y sustento económico para estos menores, quienes a menudo quedan a cargo de abuelas empobrecidas o en sistemas de protección estatal colapsados.
Femicidios frustrados: Síntoma de violencia desatada
El dato más alarmante de Utopix en 2025 son los 213 femicidios frustrados, cifra que supera los casos consumados y evidencia una agresividad latente.
Mayo registró el pico máximo con 24 intentos. Aunque estas mujeres salvaron sus vidas por resistencia propia o intervención de terceros, enfrentan graves secuelas físicas y psicológicas.
Estos números representan un grito de auxilio ignorado: cada caso frustrado suele esconder una denuncia previa desatendida o una medida de protección que jamás llegó, reflejando la incapacidad institucional para prevenir la violencia antes de que sea letal.
El fenómeno de la migración
La vulnerabilidad de la mujer venezolana no termina en la frontera. Durante 2025, 122 venezolanas fueron asesinadas en el exterior. El segundo semestre mostró cifras críticas en julio (12) y agosto (9), con un repunte en noviembre de 12 casos adicionales. Países receptores como Colombia, Perú, Brasil y Ecuador siguen siendo escenarios donde la xenofobia y la precariedad laboral se cruzan con la violencia de género.
El perfil del agresor y el método del crimen
El informe anual también permite caracterizar el modus operandi del feminicida en Venezuela. Durante 2025, las armas de fuego y las armas blancas continuaron siendo los instrumentos predilectos, lo que refleja la alta disponibilidad de armamento en el país.
La violencia de género dejó a 59 niños, niñas y adolescentes en la orfandad en 2025. Un daño colateral que perpetúa el ciclo de vulnerabilidad y pobreza»
Utopix
Informe anual Enero-Diciembre 2025 Monitor de Femicidios
En cuanto a la relación con las víctimas, una mayoría abrumadora de los agresores pertenecía al círculo íntimo: parejas o exparejas. Esto desmitifica la idea del «monstruo en el callejón» y coloca el foco en el hogar como el espacio más inseguro para la mujer venezolana.
El llamado es a un “Plan de emergencia feminista”
A pesar de que el femicidio fue tipificado como un delito en Venezuela desde 2014, las organizaciones civiles denuncian que la ley es insuficiente sin presupuesto ni voluntad política. Utopix insiste en que es «imprescindible el desarrollo de un “Plan de emergencia feminista” para la prevención, atención y mitigación de la violencia de género».
«Frente a esta realidad, es imperativo visibilizarla y darle una voz a las mujeres, niñas y adolescentes asesinadas por una violencia femicida, exigiendo al Estado y a la sociedad en general acciones urgentes contra esta forma de violencia y denunciando la impunidad que ampara muchas veces a estos agresores», señaló Aimeé Zambrano.
Las ONG feministas exigen transparencia en las cifras: La ausencia de boletines oficiales, obliga a la sociedad civil a depender exclusivamente de monitoreos de medios digitales, los cuales, por su naturaleza, sufren de subregistro.
El cierre del año 2025 deja una conclusión amarga pero necesaria: la violencia de género en Venezuela es estructural y se ha normalizado bajo el manto de una crisis multiforme que atraviesa el país. Mientras cada 57 horas una mujer siga siendo asesinada, y mientras más de 200 intentos de femicidio sigan ocurriendo, no se podrá hablar de seguridad ciudadana ni de justicia social.
Las 155 vidas perdidas en 2025 son un recordatorio de que la lucha por los derechos humanos en Venezuela tiene rostro de mujer.


