74% de las muertes viales femeninas ocurren sobre dos ruedas (Foto cortesía)

Venezuela sobre dos ruedas: El costo humano de una movilidad sin frenos

El país enfrenta una crisis de salud pública donde siete de cada diez ingresos por emergencias a hospitales son causados por siniestros viales de motorizados

El paisaje urbano de Venezuela ha mutado. Lo que algunos interpretan como un signo de dinamismo comercial —la venta masiva de motocicletas— es síntoma de una crisis de transporte público que ha empujado a millones al medio de transporte más vulnerable. 

¿Cuántas motos hay?

Para comprender el problema debemos conocer cuántas motos hay en el país para comprender la urgencia de planes de educación vial y medidas de control. Según datos del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) en el país habría siete millones de motos, cantidad que desborda cualquier capacidad de control y educación vial existente.

Cifras compartidas por especialistas en seguridad vial en sus redes sociales indican que para el cierre de 2024 habría tres millones de motos circulando, y para finales del año pasado la cantidad habría subido a siete millones.

«La motocicleta se ha consolidado como el escenario de mayor letalidad para la mujer en Venezuela; no se trata de siniestros aislados, sino de una crisis donde el 74% de las muertes viales femeninas ocurren sobre dos ruedas, evidenciando que el rol de ‘parrillera’ es hoy el de mayor fragilidad vial. La vida de la mujer queda supeditada a decisiones ajenas y a un sistema que no garantiza su protección»

Rosibel González

Coordinadora del Observatorio de Seguridad Vial (OSV)

Sin embargo, representantes del sector empresarial señalan que en 2024 se vendieron aproximadamente 800.000 motos y en 2025 un poco más de 450.000, mucho menos de los siete millones cuantificados por el INTT, pero una simple suma arroja que un millón 250.000 motocicletas nuevas se incorporaron a las vías en dos años.

Entonces no debemos ignorar que el incremento en el número de motocicletas en las calles ha incidido en el número de siniestros y muertes de motociclistas.

La falsa promesa del progreso sobre ruedas

Lilian Romero (@lilianromeroglobal), experta en seguridad vial y directora de Asotránsito, ha sido tajante al señalar que desde su perspectiva la proliferación de motos nuevas “no es sinónimo de prosperidad, sino el reflejo de una necesidad no resuelta”.

Esta «explosión» de vehículos de dos ruedas ha generado un ecosistema de alta peligrosidad. El reporte del Observatorio de Seguridad Vial (OSV) de enero 2026 confirma que el 70,6% de los fallecidos en siniestros viales están vinculados a motocicletas. No se trata solo de la cantidad de vehículos, la falta de pericia y la calidad de los repuestos, lo que nos lleva a este problema.

La crisis económica incide en los accidentes, “Un caucho barato o sin certificación es la diferencia entre la vida y la muerte en una frenada de pánico, robando metros vitales que el cuerpo del conductor termina pagando contra el pavimento”, destaca Romero.

Emergencias hospitalarias: El colapso derivado del asfalto

La crisis vial ha mutado en una crisis sanitaria. Actualmente, de cada diez personas que ingresan a los centros de salud por emergencias en Venezuela, siete lo hacen por hechos viales. La mayoría de estos pacientes son jóvenes en edad productiva que presentan fracturas y traumatismos severos, lo que genera una presión insostenible sobre el sistema público de salud.

Jacobo Vidarte, especialista en gestión de riesgos, advierte sobre la fragilidad del conductor: en la moto, el individuo es la carrocería. Al no existir una estructura que absorba el impacto, las lesiones suelen ser permanentes o fatales. 

En enero de 2026, el OSV registró que 19 parrilleros perdieron la vida, lo que representa el 16% de la mortalidad total de ese mes, demostrando que el riesgo se extiende a todo el núcleo familiar que utiliza la moto como transporte escolar o personal.

Enfoque de género y vulnerabilidad infantil

El informe con enfoque de género de enero 2026 del OSV arroja datos alarmantes sobre la mujer en este contexto. El 73,69% de las mujeres fallecidas en siniestros viales ese mes eran motorizadas (conductoras o parrilleras). La motocicleta se convirtió en el principal agente de peligro para la mujer venezolana, superando con creces los riesgos en vehículos particulares o transporte público.

Para el OSV, la realidad de las mujeres en las vías venezolanas revela un patrón que no puede ser ignorado: La mayor vulnerabilidad recae en las parrilleras, que representan el 47,37% de las muertes y el 40,78% de las lesiones femeninas. “Su seguridad depende directamente de la conducta vial de quien conduce la unidad, lo que resalta una exposición al riesgo desproporcionada”, señala la coordinadora del OSV, Rosibel González.

«Solo hay dos tipos de motorizados: el que se cayó y el que se va a caer; y si se cae usted es parte de la carrocería y su cuerpo no está diseñado para recibir impactos, use ropa acorde al riesgo que corre»

Lilian Romero

Fundadora y directora de Asotransito

Por otro lado, la infancia sigue siendo la víctima silenciosa en esta tragedia. Solo en el primer mes de 2026 fallecieron nueve menores de edad. La vulnerabilidad es total: mientras los adolescentes de 15 a 19 años mueren como conductores, los niños de cero a nueve años pierden la vida como «parrilleros» o como peatones arrollados. 

El atropellamiento afecta de manera desproporcionada a los niños y a los adultos mayores, evidenciando un sistema vial que ha olvidado proteger al más débil.

La urgencia de un plan integral

La seguridad vial en Venezuela requiere más que «pañitos calientes» o mantenimientos básicos de vías. Expertos coinciden en que se necesita un plan nacional que integre tecnología, educación vial rigurosa para la obtención de licencias y fiscalización estricta y supervisión de la calidad de los repuestos y neumáticos que se venden.

Para el Observatorio de Seguridad Vial (OSV), la prevención no es una opción, sino una urgencia de salud pública, fundamentada en el hecho de que casi el 80% de los siniestros viales son prevenibles, que dependen de decisiones humanas y no de factores fortuitos.

«La crisis de seguridad vial en Venezuela tiene dos ruedas y se alimenta del exceso de velocidad; no estamos ante una serie de accidentes fortuitos, sino ante una epidemia de decisiones evitables que exigen la implementación de programas de educación vial permanentes y una regulación estricta de los límites de velocidad para detener la pérdida desproporcionada de nuestras vidas jóvenes», destaca Rosibel González.

“Bajarle dos a la velocidad no es solo un eslogan, es una necesidad de supervivencia en un país donde el asfalto está fabricando luto y pobreza a un ritmo que la sociedad no puede permitirse”, concluye Lilian Romero.

74% de las muertes viales femeninas ocurren sobre dos ruedas (Foto cortesía)
74% de las muertes viales femeninas ocurren sobre dos ruedas (Foto cortesía)

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