Héroe olímpico y comentarista deportivo murió a los 41 años a manos de un conductor irresponsable
Hay triunfos que unen a todo un país, marcan la vida y sirven de ejemplo para todos. Atletas, artistas, escritores, seres extraordinarios que hacen cosas que inspiran a las personas comunes a cambiar, a movilizarse.
Cuando la gente ve esos resultados, cree que es fácil, que la suerte tuvo mucho que ver, y quizá haya algo de eso, pero en un muy pequeño porcentaje, porque esas historias no nacen de pronto, sino que son producto de miles de horas de dedicación, esfuerzo y sacrificio. Son resultado de lágrimas, alejamientos y jornadas interminables de trabajo, pero eso no se ve. Lo que se observa es el resultado final.
Uno de esos triunfos ocurrió a mediados de la década de los 80, cuando el venezolano Rafael Vidal logró un hecho histórico en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en Estados Unidos, al hacer un registro de 1:57.51 en la competencia de natación de 200 metros mariposa, lo que le permitió ocupar el tercer puesto y colgarse la medalla de bronce.
Aunque era un atleta reconocido y premiado, campeón continental y con decenas de récords, pocos de estos eran conocidos por el pueblo hasta que logra su “conquista del Everest”. Así pasó de ser un hombre poco conocido a ser un héroe nacional. Pronto se convertiría en una imagen reconocida no solo por los deportistas, sino por todos los venezolanos.
Concluida su carrera deportiva, Vidal culminó sus estudios en la Universidad de Florida y se dedicó a la asesoría de deportistas y de empresas. Pero el gran salto lo daría tras firmar un contrato con RCTV para comenzar una carrera de comentarista deportivo que lo llevó a convertirse en un acompañante más en todos los hogares venezolanos.
Y así se mantuvo hasta la madrugada del 12 de febrero de 2005, cuando se dirigía a su vivienda, y su vehículo, un Toyota Corolla, fue totalmente destruido al ser embestido por Roberto Detto Redaelli, quien participaba en una carrera callejera y que viajaba a más de 140 kilómetros por hora en una camioneta Hummer sin placas.
Vidal murió como consecuencia del violento choque. El carro en que viajaba fue arrastrado más de media cuadra tras el impacto con la camioneta, cuyo conductor, además de exceso de velocidad, tendría rastros de alcohol y cocaína en la sangre.
A partir de ese momento se iniciaría un juicio en el que el poder económico trataría de sacar a Roberto Detto Redaelli de la cárcel. Su defensa trataría de presentarlo como una víctima de un linchamiento público, pero al final sería condenado a 15 años de prisión por homicidio intencional. Tiempo después salió bajo fianza en libertad condicional, medida que sería apelada por la Fiscalía.
Pero la tragedia no quedaría allí. Años más tarde, el 10 de abril de 2017, Flor Marina Castro de Vidal, mamá de Rafael, de 79 años de edad, fue asesinada a golpes por un asaltante que ingresó a su vivienda. El cuerpo fue localizado por su hija, quien fue hasta la vivienda luego intentar infructuosamente comunicarse con ella por vía telefónica.
La señora fue asesinada por un adolescente, quien habría robado la medalla olímpica de Rafael Vidal, entre otras cosas. El adolescente fue detenido semanas más tarde.

