La llamada avenida de los francotiradores de Sarajevo, escenario de una masacre que se vendía al equivalente a unos 100.000 euros (Foto cortesía)

Turismo de muerte: Millonarios pagaban para cazar personas en los Balcanes

Una investigación italiana revela una red que vendía viajes a Sarajevo para matar 

Un tema insistente en la literatura, el cine y la televisión ha sido el de los safaris humanos. Historias sobre millonarios que, valiéndose de su dinero, salen impunemente a cazar personas, por lo general sujetos que atraviesan una mala racha. El tema ha sido tan recurrente que inclusive Los Simpson le dedicó un capítulo en su tradicional especial de Halloween. Vale destacar que en la literatura, por lo general, el cazador termina cazado; pero en la realidad parece que no es así.

Esta historia cabía dentro del género de las leyendas urbanas, como las de restaurantes clandestinos que sirven carne humana, noches de farra que terminan con el protagonista con los riñones extraídos, los niños perdidos y la mujer de la curva; en fin, historias que muestran un lado oculto y peligroso de la especie humana.

Pero, ¿qué pasaría si alguna de esas historias fuera real?, ¿si una investigación seria le quita el velo de ficción a esos mitos y demuestra que eran parte de una horrorosa realidad?

«Homo homini lupus»

Quizá estamos a las puertas de uno de esos extraños momentos en la historia, en los que la verdad termina estrellándose con toda su contundencia contra la sociedad y desenmascara a esos “filthy rich” o “asquerosamente ricos”, mostrando qué tan bajo se puede caer y haciéndonos reconocer que, como lo decían los antiguos: «Homo homini lupus«, el hombre es un lobo para el hombre.

“Los turistas de guerra pagaban hasta 100.000 euros por viajes de fines de semana mortales”

Edin Subašić
Ex general Bosnio y analista de inteligencia

Nuestra historia se inicia a finales de los años 80 del siglo XX, tiempos políticamente extraños que fueron calificados como “el fin de la historia”. El bloque soviético se desmoronaba; por una parte, la poderosa Unión Soviética trataba de adaptarse a los nuevos ritmos históricos, mientras que Yugoslavia, unida bajo la mano de hierro de Josip Broz Tito, sentía los efectos de esos movimientos, tambaleaba y se resquebrajaba.

Viejas naciones renacían, rompían los lazos que las unieron bajo la hoz y el martillo. El sueño de una Yugoslavia se rompía, y los conflictos de esa caída marcaron una década. Miles de personas murieron y millones fueron desplazadas. Las Guerras de los Balcanes dejaron a su paso mucha muerte y profundas cicatrices que aún hoy duelen.

Aún así, vimos nacer países como Bosnia y Herzegovina, Croacia, Serbia, Montenegro, Eslovenia y Macedonia del Norte; todos marcados por la violencia.

Algunos lugares sufrieron terribles años en los que la muerte, masacres, limpiezas étnicas, emboscadas, escuadrones de exterminio y sitios brutales eran el pan de cada día. Uno de estos lugares es la ciudad de Sarajevo, centro de esta historia.

El turismo de guerra

Una investigación realizada por el periodista Ezio Gavazzeni y el exjuez Guido Salvini, y que se encuentra bajo pesquisa de las autoridades italianas, dejó al descubierto una realidad que se había mantenido como un secreto. El dúo encontró documentos y testimonios que dejaron al descubierto una red de falsos soldados europeos, procedentes de Italia y de otros países, que se reunían periódicamente para hacer safaris, pero el detalle es que el objeto de la caza no eran animales, sino seres humanos.

Y la caza ocurría en Sarajevo, durante el sitio de que fue objeto, que se extendió entre abril de 1992 y febrero de 1996. El asedio se inició cuando fuerzas serbias rodearon, bloquearon y cortaron el ingreso de suministros básicos —alimentos, medicinas, agua, electricidad y calefacción— para la población.

La ciudad, de unos 400.000 habitantes, vivió un ambiente de terror diario, en el que se perpetraron bombardeos y ataques de francotiradores que causaron más de 12.000 muertes, en su mayoría civiles, entre ellas al menos 1.600 niños.

«Homo homini lupus. El hombre es un lobo para el hombre”

Clásica expresión latina que resume la brutalidad del ser humano

Los ataques se ejecutaban mientras los pobladores realizaban actividades cotidianas como caminar por la ciudad, recoger agua, usar transporte público, ir al mercado, a hospitales, a parques o a la escuela. Los francotiradores disparaban contra los niños cuando jugaban o salían a clases.

100.000 euros por salir a matar

Los investigadores descubrieron que un exagente de inteligencia bosnia había denunciado en 1993 al servicio secreto italiano (Sismi) sobre la presencia de al menos cinco francotiradores italianos en las cercanías de Sarajevo.

El agente identificó la organización y la participación de oficiales serbios junto a los italianos. Señaló al empresario y militar serbio Jovica Stanišić de organizar estos viajes, que en Italia se presentaban como «excursiones de caza al extranjero».

Además, el exgeneral Edin Subašić reveló que los snipers europeos pagaban tarifas diferenciadas: cuanto más vulnerable la víctima, mayor el precio. “Asesinar a un niño costaba más. Era visto como una proeza digna de admiración en sus círculos”. El fenómeno, hasta ahora negado o minimizado por autoridades europeas, sale a la luz impulsado por la conmoción judicial y periodística internacional de la información publicada.

“Los turistas de guerra pagaban hasta (el equivalente a) 100.000 euros por viajes de fines de semana mortales”, esto con el conocimiento de los servicios de inteligencia italianos y serbios, estos últimos servían de escoltas de los “cazadores”, señala una de las declaraciones de la investigación presentada.

¿Sin consecuencias?

En tiempos de redes sociales, de viralización y de personalidades seguidas por millones de internautas, la guerra deja de ser un hecho horrible que ocurre a miles de kilómetros de distancia y se convierte en algo cotidiano.

A veces, los protagonistas utilizan a estos “influenciadores” para promover sus puntos de vista y objetivos, para blanquear sus acciones y manipular la opinión pública. Sin embargo, debemos recordar que la guerra no es un espectáculo, es una tragedia.

Aunque los abusos perpetrados durante la guerra llevaron a muchos de sus protagonistas a enfrentar el Tribunal Penal Internacional y muchos sufrieron condenas por sus crímenes, las denuncias sobre el turismo de guerra abren el debate y se espera que la justicia alcance a aquellas personas que, valiéndose de lo terrible de una guerra, cometieron atrocidades, como una forma de diversión, o quizá no habrá justicia para esas personas asesinadas en la tristemente célebre “avenida de los francotiradores” de Sarajevo.

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