Un accidente de moto representa una quiebra financiera de hasta 5.000 dólares (Cortesía)

Motos y velocidad: La física de la muerte en la vía (I)

La seguridad vial es un derecho: expertos exigen frenar la «tiranía del acelerador»

En las carreteras de América Latina, y con especial crudeza en países como Venezuela, se libra una guerra silenciosa que cobra miles de vidas al año, una guerra que no utiliza armas de fuego, sino motores y asfalto. Los especialistas califican esta situación como una «epidemia continental de salud pública»

De acuerdo a los datos recopilados por el Observatorio de Seguridad Vial (OSV), solo en Venezuela, durante el año 2025, se contabilizaron 1.244 muertes y más de 4.300 lesionados en siniestros viales, los principales protagonistas de esta tragedia fueron los motorizados, presentes en más del 50% de los casos.

La biomecánica del desastre: ¿Por qué la velocidad mata?

Para entender por qué un pequeño aumento en la velocidad puede ser la diferencia entre un susto y un funeral, debemos comprender las dinámicas del choque:

Lo primero que debemos saber es que el «golpe» no es lineal, es multiplicador. Si chocamos a 100 km/h, la velocidad en realidad se multiplica por cuatro, eso se debe a la energía cinética, o la energía acumulada en un cuerpo por el simple hecho de moverse. Esa energía crece al cuadrado de la velocidad.

Siete de cada diez ingresos por emergencia se deben a hechos viales. El país no solo pierde recursos financieros, sufre la mutilación de su capital humano»

Jacobo Vidarte

Experto en salvamento y rescate

Esto explica el hecho de que un choque a 96 km/h tenga 92% de probabilidades de ser mortal, mientras que en uno a 48 km/h el riesgo sea del 3%. El aumento de la velocidad al doble, triplica el riesgo de morir.

Son tres impactos

Creemos que un choque es solo uno, pero en realidad está compuesto por tres impactos encadenados. El primero ocurre cuando la motocicleta choca contra otro objeto (un carro, un poste o el suelo), eso genera grandes fuerzas que golpean al conductor.

El segundo ocurre cuando el cuerpo del motorizado, por la fuerza de la inercia, sale disparado y golpea contra el manubrio, el otro vehículo o el pavimento.

Luego ocurre un tercer impacto. Es el choque de los órganos internos contra las paredes del propio cuerpo, el cerebro chocando contra el cráneo y el corazón contra las costillas, los pulmones estallando por el fenómeno llamando «bolsa de papel», producido cuando el conductor toma aire instintivamente y aguanta la respiración, preparándose para el choque, pero sucede que los pulmones llenos de aire estallan como una bolsa de papel inflada al ser aplastada, provocando un mortal neumotórax que asfixia al herido.

El cuerpo como parachoques

A diferencia de un automóvil, que posee una estructura metálica, cinturones y airbags para disipar la energía, en la moto el cuerpo del conductor es la zona de absorción de golpes, 

Los accidentes más comunes en motorizados son los derrapes, en ellos las lesiones pueden ser fracturas graves, heridas abiertas, quemaduras por fricción y raspaduras severas, la falta de protección agrava las lesiones.

Pero los impactos frontales son los que generan los daños más devastadores. En estos casos, el centro de gravedad de la moto hace que la rueda trasera se levante y lance al conductor y sus acompañantes hacia adelante. 

Esta proyección provoca fracturas de fémures y brazos al golpear el manubrio,  traumatismos craneoencefálicos graves al ser eyectado e impactar contra carros, muros, postes o el pavimento, además de graves traumatismos torácicos.

El traumatismo craneoencefálico es, de hecho, la principal causa de muerte y discapacidad permanente. El uso del casco no es un accesorio estético; su función es disipar la energía para que el cráneo no tenga que hacerlo, reduciendo el riesgo de muerte en 40% y las lesiones graves en 70%

La ruina tras el impacto: Un costo Inasumible

El accidente es solo el inicio de una tragedia económica que se ramifica en dos direcciones: el Estado y la familia.

La atención de pacientes politraumatizados es una de las cargas más pesadas para la salud pública. Jacobo Vidarte, experto en salvamento y rescate, informó que en Venezuela “siete de cada diez ingresos por emergencia se deben a hechos viales. Más del 80% de la ocupación en áreas críticas de los hospitales corresponde a víctimas de motos; el país no solo pierde recursos financieros, sufre la mutilación de su capital humano”. 

En países como Chile, se estima que el 8,5% de todas las camas hospitalarias están ocupadas de forma permanente por víctimas de accidentes de tránsito, mientras que en México, un paciente con trauma grave en un hospital público puede costar entre mil y 5.000 dólares.

Estas emergencias consumen recursos que dejan de usarse en cirugías programadas o enfermedades crónicas, creando un enorme costo de oportunidad para la sociedad.

En contextos de crisis como el venezolano, un accidente de moto es sinónimo de una crisis severa para cualquier familia, cubrir un solo día de hospitalización puede requerir 86 salarios mínimos. Si el paciente requiere cuidados intensivos, la factura diaria puede superar los 2.000 dólares.

Los accidentes de moto no son eventos azarosos, sino sucesos predecibles y prevenibles; las carreteras siguen siendo cementerios de jóvenes»

Lilian Romero

Especialista en seguridad vial

Las lesiones permanentes dejan a miles de jóvenes dependiendo de cuidados de terceros por el resto de sus vidas, transformando a trabajadores potenciales en personas con discapacidades físicas, mentales o psicológicas que el Estado rara vez tiene la capacidad de rehabilitar adecuadamente,

La prevención es un deber ético

La velocidad y la imprudencia humana son identificadas como las causas principales en el 70% de los siniestros. Sin embargo, no podemos limitarnos a culpar al motorizado. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar infraestructuras seguras y auditorías viales que sancionen la conducción irresponsable.

“Los accidentes de moto no son ‘eventos azarosos inevitables’, sino que se trata de sucesos predecibles y prevenibles, mientras no exista una conciencia real de que duplicar la velocidad es cuadruplicar el peligro, las carreteras seguirán siendo cementerios de jóvenes” señala la especialista en seguridad vial Lilian Romero. 

La seguridad vial no es solo una cuestión de tránsito; es una defensa del derecho a la vida y a la integridad física frente a la tiranía del acelerador.

Un accidente de moto representa una quiebra financiera de hasta 5.000 dólares (Cortesía)
Un accidente de moto representa una quiebra financiera de hasta 5.000 dólares (Cortesía)

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