La mayoría de los niños agredidos sexualmente no le cuenta a nadie el abuso sufrido por miedo a sanciones o por vergüenza (Imagen generada por inteligencia artificial)

20 millones de niños son víctimas de abuso sexual digital al año (I)

Un demoledor estudio de Unicef expone cómo las redes sociales y los vacíos del diseño digital convirtieron el internet cotidiano en un territorio de alto riesgo para la infancia

Desde hace años las alarmas han venido sonando, cada vez son más cotidianos los casos de abuso contra niños, niñas y adolescentes que se perpetran a través de las redes sociales. Lo que durante algunos años se consideró como una forma de entretenimiento “segura”, terminó convertida en el terreno de caza de abusadores.

Un informe global elaborado por Unicef, Ecpat e Interpol dejó al descubierto una alarmante crisis de abuso y explotación sexual digital que afecta a 20 millones de niños, niñas y adolescentes en el mundo. 

El estudio se realizó durante cinco años, entrevistando a 21.000 menores en 21 países de África, Asia, América Latina, el Caribe y Europa del Este. Uno de sus resultados es que al año el 18% de los niños usuarios de internet sufre violencia sexual.

El informe Through Children’s Eyes: How digital technologies enable child sexual abuse (A través de los ojos de la infancia: Cómo la tecnología permite el abuso sexual infantil) fue elaborado por el centro de investigación y estudios globales de Unicef junto a la Ecpat, una red global dedicada a erradicar la explotación sexual de menores, y la Interpol, y forma parte del proyecto Disrupting Harm, iniciativa global de investigación enfocada en medir y combatir la explotación y el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes a través de internet y la tecnología.

Vale destacar que el informe no recoge datos sobre abuso y explotación de menores en Europa Occidental, Asia, Estados Unidos y Canadá, lo que podría interpretarse como un sesgo en la investigación, ya que los resultados no son tan “globales” como se presentan; sin embargo las conclusiones son tan alarmantes que dejan en evidencia que no estamos ante un riesgo abstracto, sino ante una epidemia instalada en redes sociales, juegos e internet en general.

El peligro cercano

Durante décadas la educación sobre seguridad de los niños insistió en la regla de convertir a los extraños en el riesgo principal, pero el informe ratifica que el peligro está más cerca de lo temido, 57% de los casos involucró a conocidos: Amigos, compañeros de escuela, parejas, exparejas y familiares, mientras que desconocidos perpetraron 16% de los casos.

Además se puso la lupa en el rostro oculto de los abusadores, y no todos son adultos. Niños y adolescentes cometieron 27% de las denuncias de abuso sexual.  Esto no quiere decir que bajemos la guardia ante los adultos, ya que el 34% de los agresores eran mayores de edad.

«Aproximadamente 20 millones de niños, 1 de cada 5 usuarios de internet en los países estudiados, sufrieron abuso digital en un año»

Unicef
Informe «Through Children’s Eyes”  

En relación a dónde se inician las agresiones, internet es el centro de la violencia contra niños, con 38% de los incidentes. En segundo lugar la escuela, con un preocupante 26%; seguida por espacios públicos, con 23%; el hogar queda relegado al cuarto puesto con 14% y los espacios deportivos cierran el grupo con 5%. 

La conclusión es clara: No hay lugar seguro, ni en el mundo real ni en el digital.

Plataformas cómplices del abuso

El informe revela que 59% de los casos de abuso facilitados por la tecnología ocurre en redes sociales y 14% se registra en videojuegos en línea. 

Las plataformas son un territorio sobre el que hay que estar alerta: El mayor número de incidentes ocurrió en Facebook con 50% de los casos, le siguen con 29% WhatsApp e Instagram con 24%, luego con 13% Snapchat y cierra el grupo TikTok con 12%.

Unicef hace responsables a las empresas tecnológicas de la crisis: “No son meros espectadores pasivos. Sus decisiones de arquitectura digital y la búsqueda acelerada de «máxima interacción» (maximum engagement) crea las grietas aprovechadas por los perpetradores”.

Las empresas conocen los riesgos a los que exponen a sus usuarios y no impiden a los agresores interactuar con niños, permiten a delincuentes crear perfiles falsos y saltar bloqueos; en pocas palabras le impiden a las víctimas protegerse.

«El 57% de los casos involucró a personas conocidas, ocurriendo principalmente en redes sociales como Facebook, WhatsApp e Instagram»

Unicef
Informe «Through Children’s Eyes”

Además el algoritmo promueve el tráfico de perfiles de menores a cuentas sospechosas y viceversa, terminan enviando a las víctimas directamente a las trampas de los depredadores.

Millones de niños víctimas de abusadores

El informe clasifica los patrones de agresión en cuatro tipos principales.

La exposición involuntaria: 15 millones de niños fueron expuestos a imágenes y videos sexuales no solicitados.

Extorsión: A través de las redes sociales otros nueve millones de niños fueron presionados para enviar fotografías de carácter sexual o sostener conversaciones explícitas.

Pobreza y situación económica: Es otro elemento utilizado contra las víctimas. 5.5 millones de menores recibieron ofertas de dinero o regalos a cambio de enviar material sexual o sostener encuentros presenciales.

Sextorsión y chantaje: Tienen más de 1,5 millones de víctimas, con 1,2 millones amenazados con publicar sus imágenes si no cedían a las peticiones de sus abusadores.

El impacto en la salud mental: Las cicatrices invisibles

Las víctimas de abuso en línea presentan cuatro veces más probabilidades de experimentar conductas suicidas o autolesiones, y un incremento de 11 puntos porcentuales en el riesgo de desarrollar ansiedad clínica, además de estrés postraumático y aislamiento social.

A pesar de la gravedad, 41% de las víctimas no contó lo sucedido, esta cifra sube a 46% en América Latina y el Caribe. Los menores recurren mayoritariamente a amigos (23%), madres (11%) o hermanos (11%) para denunciar sus experiencias. Apenas 2% acudió a un profesor y menos del 1% formalizó la denuncia ante cuerpos policiales o líneas de ayuda. 

Entre los motivos para el silencio destacan el desconocimiento sobre dónde acudir (25%), vergüenza o culpa (20%) y temor a represalias o castigos parentales, como la confiscación de sus dispositivos.

El entorno digital no es un espacio virtual diferenciado de la vida real; es la infraestructura donde los niños construyen su identidad, su educación y sus afectos. Ignorar la escala del abuso sexual facilitado por las redes sociales equivale a abandonar a toda una generación en un entorno sin ley. 

La protección de la infancia requiere voluntad política, regulación estricta a la industria tecnológica y, sobre todo, la construcción de hogares donde el miedo a la sanción no silencie el pedido de ayuda.

La mayoría de los niños agredidos sexualmente no le cuenta a nadie el abuso sufrido por miedo a sanciones o por vergüenza (Imagen generada por inteligencia artificial)
La mayoría de los niños agredidos sexualmente no le cuenta a nadie el abuso sufrido por miedo a sanciones o por vergüenza (Imagen generada por inteligencia artificial)

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