En Colombia un hombre desató una brutal guerra personal contra decenas de inocentes durante el período conocido como “La Violencia”
Hay épocas en las que la oscuridad marca la historia de un país, en las que la desesperación parece engullir todo rastro de humanidad. A inicios del siglo XX se inició uno de esos períodos en Colombia. Ese lapso es conocido como “La Violencia”, y aún hoy se sienten las consecuencias de esa guerra que cumple más de 100 años de muertes.
Durante “La Violencia” nacieron verdaderos monstruos, ocultos bajo rostros humanos. Entre ellos destaca la sombra maligna de José William Aranguren, quien sería conocido como “Desquite” o el “Capitán Venganza”.
Nacido el 5 de marzo de 1935 en Rovira, Tolima, su infancia estuvo marcada por el entorno del campo colombiano, agreste, pobre y aislado. Su vida se desviaría hacia el horror cuando su padre y su hermano fueron asesinados y su familia despojada de sus tierras. Esa chispa encendió una sed insaciable de sangre.
A principios de 1950 comenzó su carrera criminal, bajo el alias de «Desquite». Inició como un acto de venganza política, pero pronto derivó a la conducta de un asesino en serie. Su coto de caza eran veredas, caminos vecinales y cafetales de los departamentos de Tolima, Caldas y Cundinamarca.
«Desquite» no discriminaba, aunque sus golpes tenían objetivos políticos o económicos, sus ataques dejaban al descubierto un sadismo implacable. Capturaba a viajeros y campesinos en los caminos rurales y los torturaba hasta matarlos. Las mujeres y jóvenes que caían en sus manos sufrían brutales agresiones sexuales antes de ser ejecutadas.
Sentía predilección por el degüello y la decapitación de sus víctimas, con lo que sembraba el terror absoluto entre la población. El periodista y escritor Gonzalo Arango lo describió como un asesino que mataba por matar. «No había ideología en su machete ni justicia en sus balas; lo que alimentaba a ‘Desquite’ era el control absoluto sobre la vida y la muerte en las trochas de la Colombia profunda”.
El 5 de agosto de 1963 ocurrió el ataque más sombrío y devastador atribuido a él. Al despuntar el sol, el “Capitán Venganza” y sus bandoleros, sin hacer ruido, cruzaron el río Guarinó en la vereda La Italia, en el departamento de Caldas.
No despertaron a nadie, luego cercaron y asesinaron a 39 hombres, mujeres y niños de formas que desafían la comprensión humana. Esta matanza hizo que el Gobierno tomara cartas en el asunto de manera definitiva. Ofrecieron una recompensa de $100.000 pesos por su cabeza.
El Ejército y la Policía desplegaron contingentes enteros en las zonas rurales del Tolima, siguieron el rastro de sangre que “Desquite” dejaba a su paso. El exceso de confianza y la presión de las autoridades finalmente lo arrinconaron.
El 17 de marzo de 1964 le faltaban pilas a su radio y mandó a comprarlas, las autoridades se enteraron de su presencia y localizaron su campamento. Lo cercaron y, tras un intenso enfrentamiento armado, Aranguren cayó muerto a los 29 años de edad, tres de sus lugartenientes también murieron durante esa jornada. Así comenzó la leyenda de terror de quien sería conocido como “el Capitán Venganza”.


