Con más de 300 siniestros registrados tan solo en abril de 2026, el factor humano se consolida como el principal verdugo en las carreteras
La música es un reflejo de la sociedad, y entre el universo de músicos, Rubén Blades resalta como uno de los grandes exponentes de la salsa. Sus canciones son un retrato sonoro de los pueblos, una interpretación de nuestra realidad. Entre sus producciones resalta Decisiones, canción que nos permite abrir el reportaje de esta semana.
En esa canción el error humano es el protagonista. Un hombre se enfrenta, bajo los efectos del alcohol, a una decisión que pone a prueba sus reflejos. La luz cambiante de un semáforo marca el inicio de una decisión que termina de la peor manera: Cobrándole la vida.
Una creciente historia de muerte en las vías
Durante los últimos años las autopistas, avenidas y carreteras de Venezuela se han transformado en un territorio hostil donde la vida humana se extingue a punta de velocidad e impericia. Las cifras consolidadas entre 2020 y 2024 revelan que el problema no es nuevo: las muertes relacionadas con el tránsito han venido incrementándose y pasaron de 989 decesos en 2020 a 1.955 en 2024. Este incremento es el síntoma más evidente de una crisis de salud pública estructural.
«Sin una fiscalización inteligente del exceso de velocidad y una regulación estricta a motorizados, el asfalto nacional continuará cobrando la vida de la población productiva»
Lilian Romero
Asotránsito
El Observatorio de Seguridad Vial (OSV) contabilizó durante abril de 2026 al menos 327 accidentes de tránsito que dejaron 132 fallecidos y 411 heridos. Los redactores del informe advierten que estas cifras son un subregistro debido a que se elaboran a partir de información publicada por medios digitales y redes sociales, por lo que los siniestros, muertes y heridos podrían ser muchos más. La ausencia de estadísticas oficiales centralizadas obliga al monitoreo independiente para visibilizar una tragedia que luce opaca ante la falta de respuestas oficiales.
El factor humano y la opacidad estatal
En enero de 2026, casi el 80% de los accidentes viales fueron prevenibles. En el balance de abril del OSV, el factor humano consolidó su papel de verdugo siendo responsable de 255 siniestros; el exceso de velocidad lideró las causas con 63,86%, seguido por la impericia (13,40%) y el alcohol (2,18%). En contraste, las fallas mecánicas apenas representaron el 5,30% y el mal estado de las vías el 2,49%.
Ruido en la información oficial
Desde la perspectiva institucional, hay algo que llama a la atención y es lo reflejado por Lilian Romero, fundadora y directora de Asotránsito, en su cuenta en instagram (@lilianromeroglobal), donde publicó las declaraciones del presidente del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT), Luis Gramko Arteaga.
El directivo del INTT señala que existe “un alarmante 96% de incidencia en los accidentes vinculado a la alta velocidad, consumo de alcohol y uso del teléfono celular, y agrega que la mayor causa de accidentabilidad es la mala decisión del conductor”.
Acota que “nos podemos quejar del estado de nuestras vías, porque tienen huecos, pero esos huecos más bien he visto que la gente en lugar de frenar, acelera. Es mejor llegar un minuto tarde que perder la vida en un minuto”.
Luego su entrevistador, el viceministro del Sistema Integral de Investigación Penal, M/G Danny Ferrer Sandrea, sugiere que los huecos se han convertido en una especie de reductores de velocidad, y ambos llegan a la escalofriante conclusión que las decisiones de los conductores de esquivar los huecos son las causas de los accidentes, no el mal estado de las vías.
Juventud mutilada
Reportes de abril de 2026 confirman que el perfil de la víctima fatal en siniestros viales corresponde a hombres jóvenes motociclistas. De 132 decesos documentados, el 78,5% eran masculinos y el 52,27% viajaba en moto (55 conductores y 14 acompañantes). El pico de mortalidad y lesionados se concentra entre los 15 y 34 años (más del 58%).

Expertos señalan que a la impericia tradicional se suman factores de alto riesgo como las «motopiruetas». Voceros como Romero rechazan su catalogación como deporte nacional, advirtiendo que el país carece de la infraestructura vial y la cultura de seguridad necesarias para estas maniobras.
La mujer vulnerable
La crisis de seguridad vial en Venezuela revela un patrón de «dependencia vial» que victimiza a las mujeres por imprudencia de terceros.
Reportes de abril de 2026 indican que de 118 mujeres implicadas en hechos viales, 90 sufrieron traumas físicos y 28 fallecieron. El dato crítico: más del 82% de las víctimas fatales no conducía; el 39,29% viajaba como parrillera en moto, el 25% en vehículos particulares y el 17,86% en transporte público.
«Por eso hunde el pie en el acelerador
Rubén Blades
Y sube el volumen de la radio para sentirse mejor (bienchevere)
Y cuando la luz cambiando a amarilla
Las ruedas del carro chillan y el tipo se cree un James Bond»
“Decisiones”
La motocicleta destaca como el medio más hostil, concentrando el 46,43% de los decesos y el 61,11% de las lesiones femeninas, mientras que las mujeres al volante registran apenas el 14,28% de la siniestralidad mortal.
Reformas necesarias
El patrón de la siniestralidad vial en Venezuela varía según el calendario, revelando su faceta más violenta los fines de semana. De viernes a domingo se promedian 47 hechos viales por jornada (140 en total), con un incremento del 56,5% en vías rurales y el doble de choques contra objetos fijos, detonados por exceso de velocidad, alcohol y falta de comisiones policiales. En contraste, de lunes a jueves se registraron 187 accidentes por estrés urbano en horas pico.
Ante este panorama, la organización Asotránsito urge reformas estructurales urgentes: actualizar la Ley de Transporte Terrestre, exigir transparencia estadística institucional e implementar la educación vial obligatoria. La organización advierte que sin una fiscalización inteligente del exceso de velocidad y una regulación estricta a motorizados, el asfalto nacional continuará cobrando la vida de la población productiva.


