Wang Qiang fue ejecutado el 17 de noviembre de 2005 (Foto cortesía)

Sombras del Mal: Al monstruo de Liaoning lo educaron para el mal

Nacido en un hogar disfuncional y golpeado por mendigos hasta casi matarlo, se convirtió en un asesino en serie

En muchas historias de asesinos en serie, hemos visto cómo estos individuos son formados por el entorno, hogares disfuncionales y padres abusivos, pero no hemos conocido muchas biografías que nos muestren a un asesino que ha sido educado para el mal. Esta es una de esas pocas historias. 

Conoceremos a Wang Qiang, uno de los asesinos en serie más prolíficos y despiadados conocidos de la historia moderna de China. Su ola de crímenes estuvo marcada por una gran violencia, al extremo que sus acciones aterrorizaron a la provincia de Liaoning durante casi una década, donde dejó una huella indeleble.

Qiang nació el 16 de enero de 1975 en la pequeña aldea de Kaiyuan, provincia de Liaoning. Su temprana niñez estuvo marcada por la inestabilidad. Sus padres se divorciaron cuando él aún era muy niño. En 1990, siendo apenas un adolescente, Wang sufrió un incidente traumático en la plaza de la estación de tren de Shenyang, cuando fue atacado y golpeado brutalmente por un grupo de mendigos, que lo dejaron al borde de la muerte. 

Al ser dado de alta, fue acogido por un hombre mayor, quien en lugar de ofrecerle educación y redención, lo educó en una filosofía nihilista y criminal que le aseguraba que «solo robando y matando podría salir adelante». Años de adiestramiento y de justificación del crimen terminaron por forjar su personalidad.

Entre 1995 y 2003, Wang Qiang llevó a cabo una espiral de crímenes que incluyeron asesinatos, violaciones y robos. Oficialmente se le atribuye el asesinato de al menos 45 personas, aunque algunas fuentes sugieren que la cifra podría ser mucho mayor.

Su modus operandi comprendía el desplazamiento constante por las áreas rurales de la provincia de Liaoning. Se caracterizó por ser una persona con una frialdad inusual, permanecía cerca de las escenas del crimen para observar cómo las autoridades llevaban a cabo sus investigaciones, no le preocupaba atacar a hombres, mujeres, adolescentes o niños.

Su brutalidad era notoria; y en ocasiones actuó como un asesino relámpago, incluso asesinó a seis parejas en un lapso de apenas tres días.

La carrera criminal de Wang Qiang llegó a su fin cuando fue arrestado el 14 de julio de 2003 tras ser delatado por sus cómplices, quienes ya estaban en prisión. Tras su detención, fue procesado por robo, asesinato y violación. El severo sistema judicial chino no dudó en dictar la pena máxima. Wang Qiang fue condenado a muerte.

Wang Qiang fue ejecutado el 17 de noviembre de 2005 en Shenyang, a la edad de 30 años. Su caso sigue siendo recordado como un ejemplo extremo de la capacidad de deshumanización y violencia desenfrenada.

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