Un oscuro personaje se valió de la ingenuidad de sus víctimas para atracarlas y asesinarlas mientras se encontraban en un viajes crecimiento personal en plena era “hippie”
En la historia de la criminalidad mundial, pocos nombres evocan tanta fascinación macabra y repulsión como el de Charles Sobhraj. Apodado «La Serpiente» por su capacidad sobrenatural para deslizarse entre las mallas y evadir la justicia, este hombre no fue solo un asesino; fue un arquitecto del escape, un manipulador narcisista que convirtió el viaje de descubrimiento de muchos jóvenes viajeros en la pesadilla definitiva.
Nacido en Saigón en 1944, de padre indio y madre vietnamita, Sobhraj creció en una atmósfera de desarraigo que parece haber forjado su carácter amoral. Su carrera criminal comenzó mucho antes de los asesinatos en serie que lo hicieron tristemente célebre, pulió sus habilidades en el robo, la estafa y la falsificación de documentos y pasó tiempo en múltiples cárceles de Europa y Asia.
Fue en la década de 1970, durante el apogeo de la legendaria «ruta hippie«, donde Sobhraj encontró su terreno de caza ideal.
Sobhraj operó como un fantasma a través del sureste asiático, utilizando una red de identidades falsas, pasaportes robados y un encanto magnético para atraer a turistas occidentales desprevenidos.
Su epicentro fue Tailandia, especialmente Bangkok, donde se estableció con una fachada de comerciante de gemas. Sin embargo, su sombra se extendió mucho más allá. Se le atribuyen crímenes, robos y asesinatos en países como Tailandia, el corazón de sus operaciones más conocidas, donde el hallazgo de víctimas en traje de baño le valió el título de el “Asesino del Bikini».
En la fascinante India pasó más de dos décadas tras las rejas tras ser capturado, tras años de eludir a las autoridades internacionales.
Nepal fue el escenario final de sus andanzas. Fue en Katmandú donde finalmente fue condenado por asesinato en 2004, tras ser descubierto décadas después de sus crímenes originales.
Otros territorios: Sus actividades delictivas, ya fuera robo o engaño, se extendieron por Hong Kong y países de Medio Oriente, por donde viajó moviéndose para no dejar rastro.
La vida de Sobhraj es un ciclo perpetuo de prisiones y fugas audaces. Su capacidad para corromper guardias, seducir a sus captores o simplemente utilizar su intelecto para engañar al sistema lo mantuvo en libertad mucho más tiempo del que la decencia humana podría tolerar.
Tras décadas encarcelado en Nepal, su liberación en diciembre de 2022 y posterior deportación a Francia cerró un capítulo abierto durante casi medio siglo. Charles Sobhraj es, en definitiva, un recordatorio de la banalidad del mal: un hombre que, bajo una sonrisa cautivadora y una vida de lujos obtenidos a través de la sangre, ocultaba a uno de los depredadores más peligrosos de su tiempo.
Netflix hizo una serie llamada La Serpiente, que ha revivido el interés por su historia, nos muestra la faceta más escalofriante de un hombre que no sentía remordimiento.

Charles Sobhraj, el “Asesino del Bikini”, o “La Serpiente”, como también se le conoció. CORTESÍA

