Un mal matrimonio terminó convirtiendo a un hombre normal en una explosiva máquina asesina
Yavuz Yapıcıoğlu (nacido en 1967 en Adana) es reconocido por la literatura policial turca como uno de los asesinos en serie más prolíficos y aterradores en la historia criminal de Turquía.
Es conocido popularmente como el “Asesino del Destornillador”, “Tornavidalı Katil”, debido a que era su arma predilecta: Su historial delictivo se extendió entre 1994 y 2002, dejando una estela de muerte caracterizada por la extrema violencia y la aparente carencia de motivos claros para sus crímenes.
Aunque las autoridades turcas pudieron confirmar legalmente 18 asesinatos, testimonios de familiares y testigos presenciales han sugerido que la cifra real de víctimas podría superar las 40 personas, incluyendo crímenes sin resolver en ciudades como Estambul, Adana y Ankara.
Se conocen pocos detalles sobre su vida temprana, se sabe que Yapıcıoğlu nació en Adana, en el seno de una familia numerosa con diez hermanos. Su crianza estuvo marcada por la inestabilidad familiar; fue criado por su madrastra después de que su padre contrajera matrimonio con la mujer con la que mantenía una relación extramatrimonial.
A pesar de ello, durante su etapa escolar mostró un desempeño académico destacable, finalizó la educación primaria y secundaria con buenas calificaciones y participó activamente en los equipos de fútbol escolar.
Fue durante su vida adulta cuando su vida se tornó violenta. Tras un matrimonio infructuoso que terminó en divorcio, se reportó que desarrolló un profundo odio hacia las mujeres, lo cual activó su espiral delictiva.
Entre 1994 y 2002 se documentó oficialmente la actividad criminal de “Tornavidalı Katil”. Sus crímenes a menudo carecían de un motivo discernible, lo que los hacía aún más impredecibles.
En 1994, por ejemplo, asesinó a tres personas simplemente porque una de ellas le dio los buenos días, una interacción inocente que desencadenó su furia. Posteriormente, intentó huir, secuestró un vehículo y asesinó a su conductor.
Como en muchos casos de asesinos en serie, su trayectoria delictiva estuvo marcada por fallos en el sistema judicial y psiquiátrico turco. Tras sus primeros crímenes en 1994, fue detenido e internado en el Hospital Psiquiátrico de Bakırköy. Sin embargo, el sistema falló: en la institución agredió a pacientes y enfermeros, y provocó un incendio. A pesar de estos hechos, fue puesto en libertad. Informes médicos argumentaban una responsabilidad criminal disminuida.
Esto permitió que continuara cometiendo crímenes hasta diciembre de 2002, cuando fue capturado tras asesinar a tres personas en Çorlu. En esta ocasión, una nueva evaluación psiquiátrica determinó que era plenamente responsable de sus actos.
Desde su detención en 2002, y tras ser trasladado a centros penitenciarios de alta seguridad, incluyendo la prisión de Tekirdağ, ha permanecido bajo custodia. Fue condenado a 70 años de prisión por 18 asesinatos confirmados, aunque sus víctimas reales podrían sobrepasar las 40.

