Bisturí, muerte y fuga: El laberinto mortal en una clínica estética

A mediados de mayo pasado Colombia se vio sacudida por el caso de Yulixa Consuelo Toloza de 52 años de edad, un caso que involucró a la opinión pública venezolana y colombiana y puso al descubierto la oscura realidad de los centros estéticos clandestinos.

La esteticista y su deseo de cambio

La historia de Yulixa era una de esas que son ejemplo del esfuerzo e independencia de las mujeres latinoamericanas. Yulixa era una trabajadora que se atrevió a soñar y a emprender hasta convertise en la dueña de su propio destino: una peluquería.

Era una mujer soltera, enfocada en su crecimiento empresarial y en su familia, especialmente en su madre. Aunque no tuvo hijos, volcó todo su instinto maternal en sus sobrinos, a quienes presentaba en sus redes sociales como sus «cinco amores».

Pero en una de esas encrucijadas del destino quiso realizarse un procedimiento de mejora estética y terminó en las manos equivocadas, creyó que acudía a un centro que cumplía con todos los requisitos legales para funcionar y no era así.

Su decisión en gran medida responde a un patrón de manipulación y presión de las redes sociales, que ofrecieron falsas garantías con ello fin de captar a sus víctimas. En su caso, confluyeron tres factores decisivos:

La radio bemba, o recomendaciones: Yulixa no llegó al local por azar, sino que fue guiada por el voz a voz de conocidas que hablaron bien del lugar, donde realizaban procedimientos «seguros», eso anuló las barreras de prevención iniciales.

Costos sospechosamente bajos: En cualquier país las intervenciones estéticas son procedimientos costosos, cuando estos locales, ofrecen procedimientos a una fracción de su costo real, algo no está bien. A eso se suma que ofrecían «combos estéticos» y facilidades de pago a cambio de transacciones en efectivo o en dólares, encontramos demasiadas banderas rojas en un mismo local

Fachada digital engañosa: El centro mantenía una presencia muy activa en redes sociales, mostrando falsos testimonios, fotografías de supuestos «antes y después» con retoques digitales y videos de espacios que simulaban condiciones de asepsia. Esta vitrina virtual ocultó el hecho de que los operarios no tenía formación médica y tampoco contaban con los equipos mínimos para atender emergencias.

El local del horror: «Beauty Láser» y sus banderas rojas

El 13 de mayo a las 8 de la mañana, Yulixa llegó al centro estético Beauty Láser ubicado en el barrio Venecia, al sur de Bogotá en compañía de unas amigas con la intención de realizarse una lipólisis láser, o extracción de la grasa corporal, pero había una serie de irregularidades que desconocía.

Una de las más graves es que el personal no estaba calificado para realizar operaciones quirúrgicas ni para atender emergencias. Quienes intervinieron a Yulixa fueron la propietaria del establecimiento, María Fernanda Delgado, su esposo Edon Torres; un supuesto médico identificado como Eduardo Ramos, y un anestesiólogo identificado como «Leo», quien se mantiene prófugo.

A pesar de operar en una zona comercial concurrida, el establecimiento era una clínica ilegal. No tenía licencias, ni contaba con autorización para prestar servicios médicos o quirúrgicos, lo que deja en evidencia la escasa supervisión a este tipo de establecimientos.

Finalmente para evitar el rastreo de las autoridades, el centro manejaba dinero exclusivamente en efectivo. Se estima que registraban ingresos superiores a los 20 mil dólares mensuales, los cuales guardaban en una caja fuerte.

La cronología del engaño: Entre el quirófano y la huida

El calvario de Yulixa comenzó la misma tarde de la intervención. Sus amigas, quienes la acompañaban y esperaban noticias, relataron que hacia las 4:00 p.m. la situación de salud de la mujer ya era crítica.

«Se veía muy mal, pálida, con los labios morados y le faltaba muchísimo el aire. Le soltaron la faja, pero seguía igual», relató una testigo clave. El personal del local se limitaba a decirle que «respirara», minimizando la emergencia hasta que Yulixa perdió el conocimiento.

Lo que sucedió en las horas posteriores se convirtió en una operación de encubrimiento captada por cámaras de seguridad vecinales: Tras presentar los síntomas graves de hipoxia, el personal pidió a las amigas que se retiraran para atenderla.

A las 7:23 de la noche cámaras de seguridad grabaron a dos hombres, el esposo de la dueña y un empleado, sacaron a Yulixa incosciente por la puerta principal y la subieron a un carro azul. La madrugada siguiente otras cámaras registran al carro saliendo de Bogotá con destino hacia el norte de Colombia.

Los días siguientes a su desaparición, los sospechosos utilizaron el teléfono de Yulixa para enviar mensajes a su familia fingiendo que era ella y que estaba bien, luego apagaron el teléfono.

Al no recibir respuestas coherentes y notar la desconexión de su celular familiares y amigos denunciaron su desaparición ante la Fiscalía colombiana.

El macabro hallazgo en Apulo

Seis días después de su ingreso a la falsa clínica, el cuerpo sin vida de Yulixa fue hallado en una zona boscosa a orillas de una carretera en Cundinamarca, a unos 100 kilómetros de Bogotá.

Los resultados de la necropsia practicada por el Instituto de Medicina Legal arrojaron detalles sobre las causas del deceso que fue debido a un embolismo graso pulmonar. Tenía fracturas en las costillas de la 2 a la 8 en ambos costados, lo que deja en evidencia que intentaron reanimar a Yulixa, pero al no contar con los equipos requeridos fracasaron en el intento y la mujer terminó muriendo y finalmente se registraron 11 heridas y profundos hematomas lumbares producto de la intervención a la que había sido sometida.

Encuentran a otra víctima

Al día siguiente, tras la denuncia de la desaparición y el extraño comportamiento de Yulixa, la policía y bomberos realizaron un allanamiento a la clínica y encontraron a otra paciente abandonada bajo llave en el segundo piso de la «clínica».

El personal de Beauty Láser escapó del sitio y dejó a esta segunda mujer encerrada sin ningún tipo de asistencia postoperatoria.

Los implicados: Del quirófano clandestino a la celda

El expediente judicial identifica con claridad las responsabilidades y el perfil de quienes intervinieron en la intervención médica y el posterior plan de fuga: Edison José Torres Sarmiento, conocido como Edon Torres, y María Fernanda Delgado, propietaria de la clínica fueron capturados Guanare, Estado Portuguesa por autoridades nacionales.

Eduardo David Ramos Carías (34) acusado de ejercer la cirugía plástica ilegalmente. Fue capturado en el Estado Aragua. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano tramita actualmente la solicitud de extradición pasiva emitida por Colombia.

«Leo» (El anestesiólogo prófugo) continúa prófugo de la justicia con orden de captura internacional, él sería un médico de origen cubano.

El limbo jurídico

Gracias a las alertas transfronterizas y la cooperación policial, tres prófugos fueron detenidos en Venezuela. Sin embargo, su situación legal actual representa un dolor de cabeza jurídico para la familia de la víctima, a pesar de que se encuentran detenidos en Venezuela, la familia de Yulixa está preocupada porque fueron imputados bajo cargos menores como «resistencia a la autoridad».

El laberinto de la extradición. Aunque la Fiscalía colombiana solicitó formalmente su extradición invocando los acuerdos internacionales. El proceso enfrenta trabas críticas debido a la prohibición constitucional de Venezuela de extraditar a sus propios nacionales y a las disparidades entre los códigos penales de ambos países, dado que delitos clave imputados en Colombia, como la desaparición forzada cometida por particulares, no figuran de forma equivalente en el ordenamiento penal venezolano.

Asímismo hay una gran disparidad en las penas aplicadas a los delitos imputados en Colombia y enVenezuela donde delitos como el intrusismo o la ususrpación de funciones, tienen penas significativamente menores, lo que no garantizaría la justicia que los familiares de la víctima esperan.

El asunto es que si Venezuela decide no extraditarlos, debe juzgarlos por los delitos cometidos en Colombia, esto agregaría costos adicionales para la justicia colombiana y la venezolana, por el traslado de los expedientes y pruebas, en fin el caso apenas se encuentra entrando a un laberinto judicial del que no se sabe si habrá justicia para Yulixa Toloza.

Deja un comentario