Mail Malpartida Achón, conocido como "El Degollador de Oxapampa" (Foto cortesía)

Sombras del Mal: «El Carnicero de Oxapampa»

La selva central de Perú fue el escenario de una de las transiciones criminales más oscuras de su historia reciente

En el corazón de una geografía hostil operó Mail Malpartida Achón, un hombre conocido por la opinión pública y los archivos policiales peruanos bajo dos alias que dejan ver su sanguinario modo de actuar: «el Degollador de Oxapampa» o «el Carnicero de Oxapampa». 

Su historia transita la delgada y perturbadora línea que separa al extremista político de un asesino serial psicópata. Nacido en 1974, la juventud de Malpartida Achón estuvo marcada por la violencia estructural del Perú de finales del siglo XX. 

En la década de 1990, se integró a las filas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), organización guerrillera de orientación marxista-leninista. En ese grupo, Malpartida asimiló la retórica de la izquierda y una rigurosa formación militar: tácticas de guerrilla, supervivencia en entornos selváticos, uso avanzado de armamento pesado y técnicas de asalto rápido.

Tras la derrota militar del MRTA, la mayoría de sus militantes se dispersaron. Malpartida se internó en la espesa selva de la provincia de Oxapampa. Sus conocimientos de combate fueron las herramientas perfectas para saciar un apetito de violencia creciente.

Una de las grandes dudas es si Mail Malpartida Achón es un asesino en serie o un delincuente común. Ha sido objeto de análisis forense y criminológico en Perú, y aunque pretendía ampararse en el caos de la guerra de guerrillas, su perfil dista drásticamente del de un delincuente político o un criminal común.

Sus ataques no tenían un móvil ideológico, pero además superó la codicia material, si bien robaba, secuestraba y extorsionaba a sus víctimas, el dinero era secundario. Su verdadero motor era el sadismo.

Otro rasgo que lo define como un asesino en serie es que torturaba y descuartizaba a sus víctimas por placer. Su firma criminal, el degollamiento sistemático y la mutilación posterior, responden a la necesidad de dominación, control absoluto y gratificación sádica. 

Aunque la justicia peruana lo procesó formalmente por el asesinato probado de 10 personas, Malpartida Achón terminó confesando ante los jueces haber cometido al menos 21 homicidios. 

En 2008. y tras casi tres años de violencia desenfrenada, el gobierno peruano lanzó la «Operación Cacería 2008» que le puso punto final al reinado de terror del «Degollador». 

Tras secuestrar a una empresaria maderera y cobrar una primera parte de un rescate, Malpartida pactó la entrega del dinero restante en una zona inhóspita, pero no contaba con que la Policía Nacional del Perú había desplegado la «Operación Cacería 2008», un cerco diseñado específicamente para capturarlo, cosa que ocurrió el 27 de diciembre de 2008 cuando fue reducido por las fuerzas del orden junto a su hermano Enías. 

En 2009, la justicia peruana lo halló culpable de los delitos de terrorismo, secuestro extorsivo, homicidio calificado, robo agravado y tenencia ilegal de armas de guerra. Durante las audiencias, Malpartida detalló con escalofriante indiferencia la autoría de sus crímenes.

Fue sentenciado a cadena perpetua, la pena máxima contemplada en la legislación del país. 

Deja un comentario