A más de un mes del doblete sísmico del 24 de junio, 1.405 menores de edad figuran en los registros de víctimas y afectados tras la tragedia (Imagen generada por IA)

Tras el terremoto la emergencia pasa a la fase de vulnerabilidad social

Tras la contingencia inicial en La Guaira, Cecodap y Redhnna exigen un abordaje prioritario para proteger a la infancia afectada

A más de un mes del fatídico doblete sísmico del 24 de junio, las consecuencias de la catástrofe que azotó a La Guaira y otras zonas del país entraron en una fase aún más compleja y, lamentablemente, silenciosa. 

La emergencia evolucionó a un escenario donde los riesgos de protección, el trauma psicológico, la incertidumbre jurídica y las severas vulneraciones a los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA) se profundizan de manera crítica.

Según el monitoreo acumulado presentado en la Segunda Actualización de Cecodap, y los análisis exhaustivos de la Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna), la magnitud del impacto sobre la niñez exige un abordaje diferenciado y con máxima prioridad jurídica y humanitaria. 

Lo grave es que, con el pasar del tiempo, la emergencia pasa a un segundo plano ante la opinión pública. En este sentido ONG y voluntarios piden que no se deje de lado la emergencia, que requiere de atención y asistencia permanentes.

1.405 niños y adolescentes afectados; 494 entre fallecidos y desaparecidos

El último monitoreo de Cecodap confirma 1.405 niños, niñas y adolescentes (NNA) afectados a escala nacional tras los terremotos con epicentros en La Guaira. 

El desglose contabiliza 437 menores heridos (31,1%), 273 desaparecidos (19,4%), 233 desplazados (16,5%) y 221 fallecidos (15,7%). 

“Los niños y niñas en situaciones de emergencias y desastres tienen las mismas necesidades y derechos que los niños y niñas en condiciones y ambientes estables”

Unicef
Compromisos Básicos para la Infancia en Situaciones de Emergencias

La gravedad del desastre alcanza un nivel crítico: el 35,1% de las víctimas mortales o desaparecidas pertenecen a la primera infancia (0 a 11 años), sector que suma 709 casos en total. 

Entre los hechos documentados destaca el impacto en un centenar de deportistas infantiles de Los Criollitos, 31 lactantes y 35 menores cuyos cuerpos fueron recuperados de entre los escombros o trasladados a la morgue de Los Silos.

Los reportes oficiales se limitan a cifras totales, ignoran de manera continuada datos sobre desaparecidos, el último balance presentado por el Ejecutivo nacional el 3 de agosto ubica en 6.125 la cifra de fallecidos, 579 más que el último reporte, presentado el 24 de julio. 

Hasta la fecha no hay un balance general que contemple edades de víctimas, fallecidos y heridos; desaparecidos, zonas de mayor impacto. Pero se han agregado datos absurdos, como toneladas de escombros removidos.

Respuestas temporales

Frente al panorama de desolación, las autoridades y organismos habilitaron espacios logísticos de atención, entre ellos destaca el centro temporal para niños no acompañados ubicado en la sede del Consejo de Protección en la sede del Pdval de Catia La Mar, que sería el punto de articulación para facilitar la búsqueda y reunificación de los NNA rescatados.

La magnitud de la contingencia fue tal que se documentaron desplazamientos de niños y niñas provenientes de La Guaira hacia Caracas, en el Parque Alí Primera, NNA que se encontraban solos; ante esto, el Consejo de Protección del Municipio Libertador dictó medidas de protección de emergencia y dirigió a los NNA a entidades de atención.

Colapso institucional en el epicentro de la tragedia

El terremoto no solo derrumbó edificios, desarticuló la capacidad de respuesta del Estado en la zona afectada. Entre las muertes se confirmó el deceso de la defensora delgada del pueblo y la desaparición de cuatro consejeros de protección.

Esta pérdida sumada a la infraestructura destruída impidió a los consejeros de protección locales actuar durante los tres días iniciales de la tragedia. El equipo fue recuperado, de forma básica, a partir del domingo, cuatro días después del evento.

En las inspecciones de terreno realizadas por Cecodap y la Redhnna se evidenció una profunda fragmentación institucional y la falta de programas unificados de localización familiar en los municipios. 

La articulación entre tribunales, Ministerio Público, Idenna y sociedad civil se hizo de manera informal a través de grupos de WhatsApp y contactos bilaterales, ya que los canales formales permanentes no estaban operativos.

Opacidad, vacíos de información y riesgos legales latentes

Organizaciones de DDHH como ecodap y la Redhnna, advierten sobre la falta de cifras oficiales desagregadas por edad y sexo sobre la infancia impactada en La Guaira. 

Alertan que la difusión masiva de imágenes de menores sin datos de cuidadores expuso su identidad jurídica y los puso en situación de riesgo. 

Asimismo, advirtieron que la decisión del Idenna de movilizar consejeros de otras entidades, desaplicando el artículo 290 de la Lopnna, no debe derivar en entregas o acogimientos informales. 

“No tener en cuenta a la infancia en los planes de emergencias es una oportunidad perdida”

Unicef
Informe sobre Gestión de Emergencias e Infancia

Las ONG enfatizaron que el estado de emergencia no suspende las competencias de los Consejos ni de los Tribunales de Protección.

Las huellas invisibles del trauma

A un mes del sismo, Cecodap advierte que la estancia prolongada en albergues temporales expone a la infancia al riesgo de ser víctimas de violencia física, abuso, trata e institucionalización. 

En lo psicoemocional, la psicóloga Sofía Gamboa urgió brindar atención diferenciada para procesar el trauma. Testimonios en El Junquito y otros sectores afectados visibilizan conductas de sobrealerta, depresión, tristeza, miedo y desapego, que deben ser atendidas.

El fundador de Cecodap, Fernando Pereira, insiste en la necesidad imperiosa de asumir a Venezuela como un país estructuralmente vulnerable que requiere implantar una verdadera cultura de prevención en los planes de estudio del Ministerio de Educación. 

Asimismo, alertó sobre los peligros de la desinformación y la propagación de rumores no confirmados, como falsas alertas masivas de niños robados, o vagando solos, que terminan desviando la atención y recursos de los casos que verdaderamente requieren de intervenciones prioritarias e inmediatas.

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