Yves "Apache" Trudeau, el sicario más prolífico de la historia de Canadá (Imagen cortesía)

Sombras del Mal: El sicario de los “Hells Angels”

Durante más de una década, un hombre se dedicó al asesinato a favor de su banda de motorizados “Hells Angels”

Durante los últimos años hemos comentado y documentado las historias de los asesinos en serie, esos sujetos que, por diversas razones, la mayoría de ellas mentales, dedican parte de sus vidas a asesinar y hacer sufrir a sus víctimas; son un tipo de criminales que atrae los focos de la prensa roja debido a lo misterioso y horrendo de su accionar.

Se trata de un desorden mental conocido por la psiquiatría y la criminología como Espectro de la Personalidad Antisocial, en el que también nos encontramos con otro tipo de asesinos, los sicarios o asesinos a sueldo. 

Criminales que no están motivados por la satisfacción intelectual o pseudo moral, sino que su accionar se basa en obtener ganancias de sus crímenes. Son sujetos que, al igual que sus colegas seriales, no sienten empatía por el dolor ajeno y en este caso no actúan aislados y en secreto, sino que por lo general hacen carreras en ámbitos donde la falta de moralidad es la norma. 

Esta semana conoceremos a Yves «Apache» Trudeau, quien es considerado el sicario más prolífico en la historia del crimen organizado canadiense, operó durante las décadas de 1970 y 1980 como el principal ejecutor y experto en explosivos de la banda de motociclistas “Hells Angels” en Montreal. 

Procedente del club Popeyes —absorbido por los “Hells Angels” en 1977—, Trudeau escaló en la estructura criminal hasta integrarse y obtener el distintivo «Filthy Few», “Asquerosamente Pocos” , otorgado a quienes ejecutaban los homicidios por encargo de la organización.

Durante la guerra contra la banda rival de los “Outlaws” por el control del tráfico de drogas en Quebec, al Apache se le atribuyeron al menos 43 homicidios.

 Investigaciones de la época calculan que ejecutó personalmente a 18 de las 23 muertes registradas durante el enfrentamiento entre ambas bandas.

En 1985, tras sobrevivir a un atentado perpetrado por sus propios aliados, el Apache pactó con las autoridades para actuar como delator. Pese a confesar su responsabilidad directa en 43 muertes, la Fiscalía le otorgó un polémico beneficio procesal: los homicidios bajaron de categoría a homicidio involuntario, evitando los cargos de asesinato en primer grado. 

Esta negociación derivó en una condena reducida que generó un profundo rechazo público y severas críticas al sistema de justicia canadiense, máxime cuando sus aportes como testigo de la Corona resultaron deficientes para lograr condenas sólidas contra la cúpula de la organización.

Tras pasar un tiempo encarcelado, en 2008 las autoridades le concedieron la libertad condicional por razones humanitarias debido a que sufría de una enfermedad terminal. 

El expediente de alias «Apache» permanece como un hito de la violencia de las guerras entre bandas y las fallas institucionales en los acuerdos de delación premiada.

El Apache murió en libertad el 10 de julio de 2008, a los 61 años, en Quebec, producto del cáncer que tenía años acabando con él.

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