La educación digital es fundamental para garantizar la seguridad de niños y adolescentes en las redes sociales (Imagen creada con inteligencia artificial)

Retos virales: El impacto de la desinformación en las aulas y cómo prevenirlo 

Expertos piden sustituir el castigo y la censura por alfabetización mediática ante la propagación de desinformación y mitos virales en escuelas. 

El pasado 24 de septiembre, apenas se iniciaban las actividades escolares cuando el comisario Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), emitió una alerta sobre el «Reto de las 48 horas», una dinámica en redes sociales que incita a niños y jóvenes a ausentarse de sus hogares sin contacto familiar. 

Según reportes, el desafío otorga puntos al participante si la familia formaliza la denuncia policial y si los carteles de búsqueda se viralizan en plataformas digitales, lo que expone a los menores a situaciones de vulnerabilidad, accidentes o delitos.

Verificaciones periodísticas precisan que el reto surgió en Europa hacia 2015, y que las averiguaciones policiales realizadas tras la localización de varios menores revelan que la mayoría de los casos responden a conflictos intrafamiliares o conductas de rebeldía. Al ser ubicados por las comisiones policiales, los jóvenes apelan a la narrativa del «reto viral» como justificación frente a sus representantes.

Ante este escenario, las autoridades exhortan a reforzar la comunicación y supervisión en los hogares para mitigar riesgos e identificar las verdaderas causas tras los reportes de extravío en la población estudiantil.

Alerta y copycats

La aproximación informativa a las tendencias y retos virales en plataformas digitales padece de un marcado sesgo sensacionalista. 

La cobertura periodística tiende a enfocar el fenómeno exclusivamente en su dimensión peligrosa o atípica —como las subculturas Therians o el Farmeo de Aura—, omitiendo que la mayoría de los retos son inofensivos: dinámicas de baile, canto, doblaje, lipsync, parodias, campañas de concientización, actividades deportivas y sketches de humor que raramente captan la atención de medios de comunicación y creadores de contenido.

“Los planteles deben establecer protocolos de respuesta médica sin estigmatizar y abordar las conductas de riesgo de forma conceptual, evitando nombrar retos específicos para no despertar curiosidad”

Informe Through Children’s Eyes Unicef

Especialistas advierten que las alertas preventivas emitidas por voceros, padres y comisiones policiales sobre desafíos de riesgo, aunque bien intencionadas, suelen generar un efecto indeseado de amplificación (copycat), posicionando el contenido ante audiencias que lo desconocían.

Asimismo, verificadoras internacionales como Snopes han desglosado casos emblemáticos como «La Ballena Azul» y «Momo», determinando que surgieron de hoaxes, rumores en foros y magnificación mediática. Las investigaciones demostraron que nunca existieron redes articuladas ni las miles de víctimas reportadas inicialmente por las plataformas.

Las olas de intoxicaciones

En el otro extremo del espectro de la difusión y reacción ante los retos virales se encuentra la oleada de intoxicaciones masivas vividas en el país entre 2024 y 2026.

Durante esos tres años, Venezuela registró cuatro oleadas de intoxicaciones masivas por gases tóxicos que afectaron a unas 750 personas —en su mayoría estudiantes y personal docente de 15 centros escolares— y dejaron tres víctimas fatales. 

Pese a que las autoridades atribuyeron los hechos al reto viral «Chroming» y el TSJ multó a TikTok (ByteDance Ltd) con 10 millones de dólares en diciembre de 2024, expertos y analistas cuestionan la versión oficial.

Las investigaciones señalan inconsistencias clave: los eventos ocurrieron en zonas agrícolas con baja conectividad a internet, alejadas del patrón habitual de las tendencias digitales. Especialistas vinculan la localización de los incidentes con el uso intensivo de pesticidas, infraestructura deficiente y la posible intervención de agentes externos en los planteles. 

El manejo de los casos ha destacado por el secretismo oficial, al no revelarse la sustancia química involucrada, mientras investigaciones independientes sugieren causas ambientales o fallas de control industrial omitidas por el Estado.

“Se debe fomentar el pensamiento crítico sobre la aprobación digital y evitar difundir cadenas no verificadas que generan el ‘efecto imitación’ (copycat)”

Informe Through Children’s Eyes Unicef

Además se ha criticado la acción punitiva ante los hechos: decenas de personas, incluyendo al menos una docena de adolescentes de entre 14 y 17 años, fueron detenidas y enjuiciadas bajo cargos tan graves como terrorismo e incitación al odio y otros delitos.

ONG de derechos humanos, como el Foro Penal, Cecodap o Justicia, Encuentro y Perdón, documentaron que las detenciones operaron como un mecanismo de criminalización para validar la narrativa oficial del «reto viral» o del «sabotaje». De los resultados de las investigaciones no se conoce nada. 

Alfabetización y ciudadanía digital como respuestas

Esto nos hace ver que nos encontramos ante dos visiones del mismo Estado sobre cómo tratar el tema de los retos virales: por una parte la proteccionista, alertar a las familias sobre el reto viral y su peligro, y por la otra, el estado punitivo y sancionador, que encarcela y multa sin explicar mucho.

Especialistas señalan que, frente a la propagación de retos virales, la amplificación de bulos y desinformación en entornos escolares, especialistas en psicología, salud pública y alfabetización digital descartan el pánico moral y las medidas punitivas como acciones prioritarias, y en su lugar, abogan por una respuesta comunitaria articulada en tres ejes:

En el ámbito familiar llaman a reemplazar el espionaje por una mediación parental activa basada en el diálogo. Se debe fomentar el pensamiento crítico sobre la aprobación digital y evitar difundir cadenas no verificadas que generan el «efecto imitación» (copycat).

En las escuelas el llamado es a implementar la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) según lineamientos de Unesco y Unicef. Los planteles deben establecer protocolos de respuesta médica sin estigmatizar y abordar las conductas de riesgo de forma conceptual, evitando nombrar retos específicos para no despertar curiosidad.

Finalmente la sociedad y comunidad deben exigir responsabilidad algorítmica y moderación a las plataformas digitales, TikTok, Instagram, Facebook, Kick y otras. La sociedad civil tiene el deber de promover espacios comunitarios offline y demandar rigor y transparencia toxicológica a las autoridades, evitando la instrumentalización política del problema.

La clave reside en construir ciudadanía digital y fortalecer la prevención sin caer en la censura ni en la tecnofobia.  

La educación digital es fundamental para garantizar la seguridad de niños y adolescentes en las redes sociales (Imagen creada con inteligencia artificial)
La educación digital es fundamental para garantizar la seguridad de niños y adolescentes en las redes sociales (Imagen creada con IA)

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